La veo sentarse a mi lado con cara de preocupación, se muerde el labio inferior y mueve su pierna derecha rápidamente. Esta claramente nerviosa. No sé si será por lo que le diré, o, por algo que ella me intenta ocultar. Suspiro y me acomodo para quedar viéndonos frente a frente, me regala una dulce sonrisa y sé que después de esto, algo entre nosotros cambiara. —Arya, disculpa mi falta de tacto por lo que te voy a decir —frunce el ceño—. Yo inicie la masacre en el parque donde murió la hija de Stefano Rinaldi —abre y cierra la boca varias veces mientras mira incrédula—. Después de la muerte de mi abuela quise vengarme de ese hombre. Le dije a Ryan que era la mejor manera de iniciarse en la organización y, pues, una mañana dijimos que era un buen día para matar a todo aquel que acompañe a

