—Me alegra mucho que estés aquí, Apolo— dijo mientras le rodeaba el cuello con los brazos— Y por cierto, te ves jodidamente sexy con bufandas Tuvo que contener el gemido. —Gracias, y puedo decirte muñeca, que te ves deslumbrante con ese tono de verde. Complementa tu cutis a la perfección. Ah, y estas son para ti— le entregó las flores y ella las aceptó con una sonrisa. Se llevó las rosas a la nariz y suspiró ante el olor. —Gracias, son hermosas —Déjame ponerlas en un poco de agua para ti— Ofreció Rose mientras tomaba el ramo de manos de su mejor amiga— Ahora ustedes dos, diviértanse Ella dejó la seguridad de los brazos de Apolo por un momento para abrazar a su mejor amiga. —Gracias, Rose. Intenta divertirte tu también. Muéstrales a esas chicas lo que se necesita para ser un profesion

