Miriam. El primer día del mundial fue un éxito, a pesar de ser tedioso por el hecho de presentar a cada campus alrededor del mundo. Miriam acababa de despertar, a su costado, el reloj en su cómoda marcaba las cinco y media de la madrugada. De nuevo tenía que levantarse para irse a la escuela. Bajó un rato después de arreglarse por completo, ya lista con el uniforme de deportes que tenían que portar estos días. Su padre ya estaba levantando también, puesto que lo vió en su despacho trabajando en su laptop. —Dante vino el día de hoy. Parece que quiere hablar contigo. —Ese era el nombre de la persona más detestable que Miriam conocía. Hermano -aunque no de sangre- de la esposa de su padre Marcus Gaynor. El compromiso solo era parte de uno de los distintos acuerdos entre familias que ha

