Elioth ya estaba posicionado en su banca como todas las veces y aunque se le veía cansado, recibió a Merh con una sonrisa... Era una mueca más que nada, pero ella sentía que no tenía el derecho de exigirle que estuviera feliz. Se acercó lentamente a su escritorio. A su lado siempre estaba Louis con la misma actitud que él, pero esta vez intercambiaron lugares, así que tenían todo el día para estar juntos. —Gracias por quedarte a mi lado. —Le agradeció, pero Merh no sentía que estuviera haciendo algo bien, así que negó con la cabeza, haciendo que Elioth complementara su frase anterior: —No. En serio, gracias... Estoy acostumbrado a afrontar mis problemas solo... Es agradable sentir que alguien está a mi lado, incluso si no entiende nada. —Volvió a sonreír, algo triste para el gusto de Mer

