Tras el momento sentimental y tan bonito que vivieron Miriam, Lucy, Elioth y Merh en el café, llegó el tiempo de partir a sus hogares. —¡Tengo tanta hambre! —Expresó Lucy. —¡Los puedo llevar a su casa si quieren! —Miri eres la mejor, pero tengo que pasar por unas cosas que me pidió mi mamá. No quiero que des tanta vuelta. —Yo si lo acepto Miri. —Dijo Lucy levantándose de la silla. —¡Vale pues nos vemos! —Añadió Miriam levantándose también y despidiéndose de Elioth y Merh, ambas se dirigieron a la salida del café y se metieron en la limosina de Miriam, tras esto, solo quedaban Elioth y Merh en la mesa. —¿Y tú? ¿Te vas sola a tu casa? —Si... Tengo que pasar por algunas cosas que me pidió mi mamá. —Yo te llevo. —Eres muy amable pero no gracias, no quiero causar problemas. —¡No eres

