Ambas subieron de nuevo al coche después de arreglar todo para ir hacia Santa Mónica Beach, listas para un fin de semana inolvidable, y aunque Merh aún iba escéptica de las buenas experiencias, trataba de estar bien por Mell. —Esos chicos... Charles e Ian, ¿Te dan confianza? —Pues... Sé que es raro que vayamos a su sitio, prácticamente son unos extraños, pero solo bastará una llamada y mi super novio vendrá al rescate. —Dijo Mell sacudiendo su iPhone. —Vale... Ahora tengo más miedo. —¡Oh vamos Merh!, no creo que nada malo nos pase... En cualquier caso, reservé una suite en un hotel cerca de la playa, por si de repente no confiamos en esos chicos. —¡Dios mío Mell! Por un momento creí que te habías vuelto loca. —Ya me conoces, yo no salgo a ningún lugar sin un plan previo... ¿En seri

