06
Hanna
Entramos en una habitación frente a la que me cambié, en la cama había un niño hermoso, rubio, parece un ángel.
Lucía: Henry, vamos, es hora -lo llama suavemente y con delicadeza.
Henry: Solo un poquito más, Lulu.
Me pareció lindo su manera de llamar a la señora Lucía.
Lucía: Vamos, Henry, te voy a presentar a una persona y te voy a preparar el desayuno.
Tan pronto como abrió los ojos y me vio, pude ver lo hermoso que es, muy parecido a su padre.
Lucía: Bien, Henry, esta es Hanna, tu nueva niñera, por favor no la asustes.
Henry: No prometo nada -sonríe travieso.
Ay, Dios mío, qué travesuras hará este niño conmigo, decido hablar con él para intentar ser amigos.
Hanna: Eres muy lindo, Henry, pareces un angelito.
Lucía: Solo tiene cara porque este niño hace muchas travesuras -ambas reimos- bueno, ahora Hanna, lo dejo contigo, voy a bajar a preparar el desayuno.
Tan pronto como ella se va, Henry se levanta y va al baño, yo voy detrás, solo para asegurarme de que todo salga bien, le di su baño, lo arreglé y lo llevé a desayunar.
Henry: Lulu, ¿mi papá ya se fue?
Lucía: Sí, mi niño, pero vendrá a almorzar contigo, ahora come todo porque Paulo ya está esperándote para llevarte al colegio, sí.
Hanna
El pequeño Henry se puso triste porque su padre ya se había ido, pero pronto se emocionó cuando Lucía le dijo que haría su plato favorito para el almuerzo, lo cual no fue una sorpresa, arroz, fréjoles, bistec y papas fritas con ensalada, incluso a mí me encanta eso, imagínense un niño.
Él fue a la escuela, subí a arreglar su habitación, cuando terminé organicé su cuarto de juguetes y la habitación de estudio.
Cuando terminé todo, me golpeó un sentimiento negativo como si algo estuviera sucediendo, intenté ignorarlo, pero era muy fuerte, incluso Lucía lo notó.
Lucía: ¿Estás bien, Hanna?
Hanna: No sé, tengo un presentimiento negativo, pero no debe ser nada -digo más para mí que para ella.
Lucía: Aprovecha que ya hiciste todo y ve a conocer los jardines, son hermosos y es la temporada de las orquídeas, el invernadero está lleno de ellas. Fui sin quejarme necesito quitarme esa sensación de encima. Camino entre las estanterías con las flores, una más me llama la atención, una orquídea negra, sé que es más rara, siempre quise ver una de cerca.
xxx: ¿Hermosa, verdad?
Me asusto con esa voz detrás de mí y cuando me volteo, mi jefe me está mirando, parece que me está analizando.
Hanna: Señor Alencar, disculpe la intrusión, Lucía me dijo que viniera aquí para distraerme.
Gabriel: No hay problema, mientras Henry no esté, puedes hacer otras cosas. Pero dime, ¿algún problema? Parecías estar muy lejos.
Hanna: Nada importante -mentí- solo espero que Henry no haga nada conmigo, necesito este trabajo -siento mi voz entrecortarse y mis ojos llenarse de lágrimas.
Gabriel: Tranquila, no es un niño malo, simplemente no le gustan las niñeras -sonríe ligeramente.
Hanna: Espero que le agrade, pero ¿necesita algo de mí, señor?
Gabriel: En realidad no, solo vine aquí a pensar, este es un buen lugar para hacerlo y te vi mirando las orquídeas negras, ¿sabías que son raras?
Hanna: No lo sabía, pero son hermosas -digo acariciando una con la mano.
Gabriel: ¿Te está gustando el trabajo?
Hanna: En realidad sí, aunque me preocupé un poco cuando Lucía me dijo que Henry suele molestar a las niñeras.
Gabriel: No es nada importante, simplemente no quiere que nadie ocupe el lugar de su madre.
Hanna: Lo entiendo. Bueno, es hora de que me vaya -digo mirando la hora en mi reloj de pulsera.
Gabriel: No le digas a Henry que estoy en casa, le voy a hacer una sorpresa, casi nunca almuerzo con él.
Hanna: Está bien.
Fui con Paulo, el chofer, a buscar a Henry, quien permaneció en silencio todo el camino.