—Amor, sabes donde... —salgo del baño en busca de mis pendientes y me encuentro a Samuel, sentado en la cama, con los ojos de par en par—. ¿Amor, estás bien? ¿Qué te pasa? —Acaba de nacer Mini Adrien —murmura levantándose. Suelto un grito de la emoción y busco nuestros abrigos rápidamente, para que ambos saliéramos corriendo al coche. Durante el camino a la clínica, le escribo a las chicas para que se enteren y Bea me responde que Erica estaba en la sala de parto y que todos ya estaban allá. Perfecto, la última que se entera es la tía del mismísimo niño. Vamos a donde nos indica la recepcionista una vez que llegamos al lugar y cuando subimos, vemos a los demás. Las chicas tenían globos y regalos en mano, Adrien lloraba y Jorge y Diego lo abrazaban. Mía estaba sentada en las piernas de B

