Joon Ho quiso alejarse, o al menos era lo que su cerebro le decía que era lo correcto, pero su cuerpo se negaba a obedecerlo, todo por culpa de aquel maldito sueño que parecía no querer dejar su mente hasta que cometiera una locura y, Gian no estaba ayudándole, porque lucía tan bonito sentado en la encimera, con su gran camiseta blanca cubriendo parte de sus piernas y el pantalón corto que esa noche usaba debido al calor. Esa no era la primera vez que Joon Ho veía a Gian usando esa ropa y, no podía negarse que en más de una vez su mirada se perdió en sus largas piernas, pero en esa noche eran como si tuvieran un magnetismo que no podía controlar, porque quería tocarlas, acariciarlas hasta volver a escuchar al doncel gemir y verlo deshacerse en sus brazos por el deseo. Antes de esa noche

