—Parece que estás sosteniendo una bomba —dijo Benjamín, sonriéndole desde donde estaba apoyado contra la columna. Nick lo fulminó con la mirada. —No es una bomba, es una jodida pistola —refutó el muchacho con molestia. Benjamín negó, se acercó a él hasta colocarse a su espalda. —No te he escuchado quejarte ni una sola vez cuando sostienes mi pistola en las manos —le susurró. Nick le dio un codazo entre las costillas que provocaron que el jefe de la policía se carcajeara. —No te quejes, cariño, esto lo decidiste, tú no yo —le recordó Benjamín. Nick dejó escapar un suspiro. Exactamente, había sido él quien le solicitó que le enseñara a disparar y dar clases de defensa personal, Nick quería aprender a defenderse en caso de llegar un día a necesitarlo, pero también quería enseñarle a B
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