Capitulo 7. Lavado de auto

844 Palabras
Martes por la mañana. Llegue a mi casa después de que mi madre se fuera a trabajar, según ella yo estaba en el instituto aprendiendo cosas… pero no, estaba aquí en mi primer día de suspensión. Me sentí morir, me dolía los brazos y las piernas de tanto limpiar la cocina no había tenido el tiempo de cambiarme de zapatos ese día. Mi celular vibro contra mi cama. - alo? - respondí sin ver quien era. - Maddie, soy Paul - saludo del otro lado de la línea. ¡Oh dios! Había olvidado la “sorpresa” que me tenía ayer. - te llamo porque te estuve esperando ayer todo el día y no apareciste, Fátima me dijo que estas suspendida - replico. - si lo estoy, perdón por no avisarte - me disculpe. - no te preocupes te parece si te voy a ver después de clases? - era tan lindo . Eso me hacía feliz. - Claro, me encantaría - Sonreí aunque no pudiera verme. –Bueno, hasta más tarde - se despidió cortando la llamada. Me tire sobre la cama, me estire todo lo que pude y deje que mis músculos se relajaran, no paso mucho tiempo cuando mi celular volvió a sonar, esta vez sí vi la pantalla. Ahs . - y ahora que quieres? - pregunte molesta. - ¿estas ocupada? - se escucho. Su voz era muy grave. - si te digo que si, de todas formas, me pedirás lo que me vas a pedir - bufe. Pensé por un momento que no debería ser tan mala con el después de lo que paso anoche. No hay nada peor que un corazón lastimado. ¿Por qué, él estaba lastimado, no? - es verdad, tienes diez minutos para venir a la casa - ordeno, como siempre. - ay ven en short y una camiseta cualquiera, también trae ropa aparte - rio y colgó. *** Narra Harry . - entonces si vendrá? - pregunto Louis entre risas. - tiene que - reí junto a el. –No puedo creer que la harás lavar tu auto frente a nosotros– carcajeo. –El dia dos de cien– dije con orgullo y arrogancia. -¡Oye! - dijo mirándome como si se acababa de recordar de algo. –Y como te fue ayer con Jaz? - pregunto alegre. Hice una mueca, tremenda puta . –nada, me dijo que no– le reste importancia. – No te preocupes viejo, ella se lo pierde – me animo. – tu sabes que solo la necesitaba para cerrar buenos negocios – le explique y el asintió. – No hay nada como un hombre casado para generar confianza – concluyo el. Y esa era la verdad. No tenia el corazón roto por un simple no, la vida asi era hay días que se gana y hay días que no. Prefería siempre ganar. Claro. Pero tampoco podía forzar a alguien a estar a mi lado… ¿seguro?, bueno a alguien que no me debiera dinero. El timbre sonó. gracias a Dios. Louis y yo nos miramos con una sonrisa. Camine hasta la puerta y allí estaba Maddie vestida como le había pedido. –que quieres que haga?– dijo yendo al punto, mientras pasaba por la puerta. –sígueme– le ordene y caminamos hasta el patio trasero, a un lado estaba Louis sentado junto a la mesa con cervezas frías, frente a este a unos cinco metros estaba mi Audi. Ya reparado. y al fondo estaba la piscina. –que se supone que debo hacer? – pregunto confundida. Levante frente a ella una esponja, una cubeta de agua jabonosa y una manguera. Ella abrió los ojos como platos. –¡Harry!– se quejó. – me hiciste limpiar toda la cocina anoche y aparte cocinar para tu rubiesita – bufo molesta. Me tense ante el recuerdo de Jazmine. –mi auto necesita una lavada– añadi con una sonrisa, ella me fulmino con la mirada antes de tomar las cosas para limpar el auto. Me senté junto a Louis mientras veíamos a Maddie enjabonar cada parte del auto con una cara de pocos amigos. Era algo enfermizo, pero no tenia nada mas que hacer. Revisar los reportes del mes. Más tarde. –ver esto me dan ganas de conseguirme una– se removió en la silla y tomo un poco de cerveza. –es necesario que el este aquí?– grito, aunque no estábamos muy lejos de ella. –tu solo sigue lavando mi Audi que arruinaste– grite en respuesta, puso una mano en su pequeña cadera y me saco el dedo medio antes de seguir lavando el auto. Louis carcajeo y me miro atonito. –bonita, salvaje, ruda, caprichosa, y delicada– la describió Louis. – me gusta– sonrió. –si a mí también– susurre solo para mi. *** Termine de lavar el estúpido auto de Harry, quien por cierto ya había arreglado las luces y las abrochaduras de su auto. –listo– suspire y me acerque a el para poder tirarle la esponja en el rostro, pero me limite a tirarlo en sus piernas, su amigo estallo en risas. –lindo sostén– rio Harry, me mire la blusa empapada y podía distinguirse el sostén n***o que traía, la pena me subió hasta las mejías. –Bien, ve a cambiarte y luego preparanos algo de comer– me sonrió, hubiera preferido miles de veces el castigo de mama a esto . pensé. Me sentí tan agotada. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR