Camino por el prístino pasillo hacia el comedor, cuando estaba punto de doblar la esquina de la pared y divisar parte de la cocina de donde aun salio el delicioso aroma de la comida de Beatriz su pasos se detuvieron a abruptamente y estuvo a punto de chocar con una pared de músculos —Perdóneme señorita Mason —Murmuró una voz masculina que no conocía en un acento aun más extraño Lentamente miro hacia arriba, y… más arriba, hasta encontrarse con el rostro de un hombre, alto, piel bronceada, cabello oscuro, vestía un traje n***o y sus ojos estaban cubiertos por unas gafas negras, tan oscuras que se pregunto si realmente podria ver algo con ellas —Yo… —Alison no sabia que decir, el hombre era nada menos que atemorizante, una mole de músculos, era la mejor descripción que podía darle, si lo

