- ¿quien eres tu? -le pregunté al hombre que me observaba desde el balcón. Tomo una bocanada de cigarro y exhaló. -Vengo por tí. -¿por mi ...? -me reuso a hacerle caso. - Si, por ti . -se acercó unos pasos pero sin dejar que vea su cara desde las sombras- por tu contacto femenino con el mío. - Señor, tengo marido se está equivocando. -queje retrocediendo agarrando mi apenas abultado vientre. Mi cuerpo tiembla, pienso que me iré de este mundo. - No vengo a matarte -sentencio suavemente- vengo a llevarte conmigo, dónde perteneces. - yo me pertenezco a mi misma -arrugue mis cejas. Cuando se acercaba más pude verlo a los ojos. Tan azules muy profundos más de lo que uno se imagina. - Tal y como me miras en este puto momento, es la mirada que tanto odio ... -la cara pareciera marchitars

