16 Julian Te odio… Si me quieres, no lo hagas… Mientras alzo su cuerpo inconsciente, las palabras de Nora retumban en la mente, se repiten una y otra vez como un disco rayado. Sé que no debería doler tanto, pero duele. Con solo un par de frases, se las ha arreglado para hacerme trizas, para hacerse paso a través del muro que me ha encerrado desde la muerte de Maria; el muro que me ha permitido guardar una distancia de todo y de todos excepto de ella. No me odia en realidad. Lo sé. Me quiere. Ella me ama o, al menos, cree que sí. Cuando todo esto termine, volveremos a la vida que hemos tenido durante los últimos meses, salvo que yo me sentiré mejor, más seguro. Menos temeroso de perderla. Si me quieres, no lo hagas… Mierda. No sé por qué me importa que haya dicho eso. No la quiero, p

