Con la mirada recorrí el resto de las ventanas para localizar una que tuviera acción, de esa que tanto me gustaba y de la que estaba gozando plenamente. Mis ojos se encontraron con otra ventana que iluminada me permitía ver aquellas escenas tan magnificas. Y ahí los descubrí, en plena acción. Rubén estaba de pie, completamente desnudo, con su descomunal macana agachada, en esa actitud no parecía tan dañina, su tía estaba tendida boca arriba en la cama que ocupaba buena parte de aquel cuarto. Ella estaba casada con él tío de él que era agente viajero y por lo que veía los dos disfrutaban plenamente mientras el hombre andaba de viaje, ni modo, cada quién hace con sus nalgas lo que mejor le pareciera, total yo sólo estaba de pinche mirona y ya. La presencia de la mujer desnuda en la cama

