¿Cómo podría ser dejarse someter por el enemigo? “Stacy, eres tan ilusa.” Se dijo a sí misma. Al mirar su hermosa pero maliciosa sonrisa, Stacy quería darse una bofetada a sí misma. ¡Justo ahora, quedó tan fascinada que casi se rindió ante él! Chris arqueó las cejas y pareció enigmático. Cruzó los brazos, miró a Stacy con indiferencia y dijo: “Si fuera un sinvergüenza, no te habría echado de mi habitación cuando entraste esa vez.” Su voz fría le recordó con gentileza el vergonzoso incidente que había sucedido el día de la cena. Las mejillas de Stacy se pusieron aún más rojas. Frunció los labios y dijo: “Es la última vez que lo digo. Me engañaron para entrar en su habitación. Señor, ¡no olvidé que yo no quería entrar!” Chris guardó silencio por un momento. Sus pupilas ne

