Acontecieron otros años más. Min había cumplido los siete años y ya iba a la escuela, donde todos decían que era lindo por tener los ojos achinados y dominar tres idiomas. Su hermano menor, Yoong, recibía los mismos cumplidos estando en los primeros grados del preescolar, pero era más indiferente a las emociones de la gente que se enternecía al verlo andarse con su uniforme y el morralito a cuestas. Esa mañana iba a ser Marie y Lee quien los llevaran a la escuela puesto que había una reunión de padres y representantes. Pero antes de que ella terminara de prepararse, a Min se le ocurrió preguntar inocentemente algo que le hincó en el alma a su madre. —Mami, ¿dónde están tu mamá y tu papá? —la miró con ojitos inocentes. Ella dejó de colocarse el zarcillo y lo miró co

