Rosella se quedó inmóvil por un momento, sorprendida por el beso inesperado de Esteban. Una parte de ella quería apartarse, protegerse del dolor que él le había causado en el pasado. Pero otra parte, una que creía olvidada, respondió al beso con una intensidad que la asombró. Cuando finalmente se separaron, ambos estaban sin aliento. Rosella dio un paso atrás, tratando de aclarar sus pensamientos. —Esto... esto no cambia nada, —dijo ella, aunque su voz temblorosa traicionaba su incertidumbre. —No puedo simplemente olvidar todo lo que ha pasado. Esteban asintió, respetando su espacio. —Lo entiendo, mi amor —dijo suavemente. —No espero que lo olvides. Solo te pido la oportunidad de demostrarte que te amo y que eres la mujer de mi vida. Rosella lo miró fijamente, buscando en sus ojos alg

