BLAIR La imagen se congela delante de mis ojos, el ruido de mi celular estrellándose contra la superficie sólida, es lo que me atrae a la realidad. Por un segundo no me puedo mover, mi cuerpo no atiende a mis demandas mentales. No respiro, proceso rápido lo que acaba de ocurrir, y el hecho de que Levin le hubiese dicho eso a Rubin, me conflictúa de una forma que no entiendo. —Estás loco —rompo el silencio que nos separa. —Tal vez sí —encoge los hombros como si no pasara nada—. Te compraré otro, si eso es lo que te preocupa. Adquirir un celular nuevo es como ir a una tienda y elegir el dulce que más te guste. Tenso el cuerpo, cierro los puños de las manos. —Largo —le ordeno en un intento por mantener la poca cordura que me queda. —No —me reta—. No se te olvide que es gracias a mí

