LEVIN Ganar el juego es sencillo, más cuando eres el rey. Los peones se usan como sacrificio, las piezas las tengo donde quiero en el tablero, y la reina, joder, ella permanece del lado contrario, del lado perdedor. Tengo que encontrar una manera para sacarla de mi camino, o va a sufrir las consecuencias junto con quien va a ser destruido. Respiro con dificultad, no me agrada la idea de tener que herirla, pero debe entender de una puta vez, que conmigo no se juega, que no soy un crío al que puede usar. No dejo de pensar en ella, no se sale de mi cabeza, he llegado a una simple conclusión, y es que no importa cuántos coños me folle, cuantas Melisas o Adeline haya en el mundo, tríos, orgías, nada de eso tiene peso sobre mí, porque al final del día, a la única que quiero en mi cama, que de

