Nina entró al hotel con las piernas temblorosas y el corazón acelerado. El aire del vestíbulo parecía más denso que nunca, y su respiración, aunque superficial, no lograba calmarse. Cuando abrió la puerta de la habitación, encontró a Mason de pie junto a la mesa, su rostro una mezcla de preocupación y tensión. De inmediato, él se acercó a recibirla. —¿A dónde fuiste? —preguntó Mason mientras le daba un beso rápido en los labios. Luego, sus ojos se posaron en las manos temblorosas de Nina, y su semblante se endureció—. ¿Qué ha pasado? —Fui al cementerio... a ver a mi madre —respondió Nina en un hilo de voz, mirando a cualquier lado menos a él—. Allí me encontré con Samuel. Parece que cada vez se hace más experto en seguirnos —continuó, balbuceando mientras mordía su labio inferior. Mason

