Macarena, que veía la hora, cada vez se colocaba más nerviosa. —Lucia dijo que venía saliendo para acá, y mira la hora. Aún nada que llega. —Le comenta a Rupert que está sentado en la sala, acompañándola por si Santiago regresaba, pues a pesar de la orden de alejamiento, no podía estar tranquilo, a sabiendas de que lo habían dejado en libertad a tan pocas horas. La justicia era una muerda en definitiva. —Tranquila, es hora pico, de seguro el tráfico debe estar imposible. —Pero la llamo y no me contesta… Su preocupación genuina por la mujer, confirman cada vez más las sospechas de Rupert. De pronto, el timbre suena, y la mujer corre rápidamente a abrir la puerta. —¡Alicia, te estaba esperando! —Se apresura a decir, pero se encuentra con la cara de sorpresa de Mariano, que instintiv

