Capítulo 6

1319 Palabras
-¿Qué pasó entre ustedes?- Quennie se entromete entre Levi y yo, que acomodamos la máquina para moler el papel. Y esa es la princesa del grupo. La linda chica morena y alta, que no tiene vergüenza a nada ni a nadie y que, aunque haga preguntas impertinentes, jamás consigue ganarse el odio de nadie. Todos amamos a Queenie, pero en momentos como este, le daría una buena patada en el culo. -Murphy estaba enamorada de mi y le rompí el corazón- responde Levi en tono burlón. -Sí, eso es cierto...descubrí que Levi usaba mi lencería y le enviaba fotos a su amigo Park- Levi gira y estrecha sus ojos, retándome a añadir algo más. Le dedico una sonrísita y Queenie vuelve a hablar. -Ya, en serio ¿Qué pasó?- -Nada.- respondemos al mismo tiempo Levi y yo. -Parece que hubiera pasado mucho ¿Qué pasó?- dice ahora Denisse. Me harta y al parecer a él también. -Nos llevaremos ese secreto a la tumba ¿Bien? ¡A trabajar, ya!- ordena Levi de mal humor. Los chicos se dispersan y quedamos sólos nuevamente. Enchufo la máquina y le indico cómo encenderla. -¿Ninguno sabe?- pregunta en voz baja. Lo miro mal ¡Que insistencia! -No, y ya deja de molestar- le pido caminando de vuelta a la oficina. Mi día no está siendo el mejor y la presencia de Levi lo empeora todo. Hubiera preferido que venga Eluney, una de las secretarias de Dorevy, quien no nos quiere demasiado. Pero Levi, Levi me está poniendo los pelos de punta. ¿Cómo es que después de no vernos por tanto tiempo, terminamos encontrándonos por todos lados? Me siento y apoyo la cabeza sobre el escritorio, me siento agotadisima. La puerta se abre y no necesito elevar la vista para ver quién es. -¿Tanto te molesta?- pregunta. -Tú me molestas- -Madura un poco, Murphy- -¿Que yo madure? ¿Quién es el que ahora está empeñado en arruinar mi día? ¿Esto es por el auto? ¡Ya te he pagado!- cuestiono, mirándolo al fin. Está sentado y me mira fijamente. -No es por el auto. Necesito el dinero para...algo que debo reparar. Llevo bastante ahorrando- dice él. Acomoda su saco, parece un poco nervioso y tiene sus ojos, que son normalmente de un azul brillante, algo apagados. -Entonces intenta no hacer nuevamente mi vida miserable, por favor- pido. -Sabes que no puedo- responde volviendo a sonreír como si nada pasara. Lo miro mal y él se ríe. Siempre ha hecho lo mismo; y se ve tan bien sonriendo que, por momentos, hasta me olvido de que lo detesto. -Estás mucho más hermosa que hace tiempo…- murmura. El ambiente se torna íntimo ante su frase y mi silencio; y eso me trae recuerdos poco agradables. -Lo estás volviendo raro, Levi. Prometimos que no...- ni siquiera puedo terminar porque él se levanta de la silla como un resorte. -Sí, cierto- dice riendo, pero sé que se siente nervioso. Lo conozco. Nos miramos durante unos segundos que se hacen eternos y luego él añade: -Lo siento, voy a...hacer cosas- Y así como si nada se va y ese día no lo vuelvo a ver. … El sábado por la mañana, papá y mamá llegan. Discuten conmigo sobre una carta legal y me joden el día. ¿Adivinan qué pasó? Levi me ha enviado una carta documento por agresión. Debo pagar una multa, de mil dólares. Mi sueño se aleja un poco más. Necesito cien mil para mi refugio. Tengo apenas cincuenta y dos que llevo ahorrados desde que tengo unos diez años. Aunque ahora, con todo este asunto, mi ahorro se ha reducido a cincuenta. Pero no es tanto el dinero lo que me enfada, sino la actitud infantil que ha asumido Levi en cuanto de mí se trata. Porque es así sólo cuando me ve, como si yo accionara su modo idiota arrogante con tan sólo aparecer. Levi Dorevy es serio, educado, muy cuidadoso sobre su imagen, completamente profesional y muy maduro. A ese hombre lo conocen todos. Pero en realidad, es un patán. Conocí a Levi cuando yo tenía apenas diecisiete años, cuando casi me atropelló por accidente, él tenía veinticinco y aún estudiaba derecho, estaba en sus últimos meses. Yo apenas estaba saliendo del secundario y cómo no, me veía fascinada ante lo bello, educado y maduro que era Levi. Un hombre alto, con un cuerpo esculpido a mano, de rostro bello y angelical, ojos azules y una voz profunda que conquistaba con sólo resonar...me cautivó. A él pareció importarle poco la diferencia de edad y comenzamos a vernos de vez en cuando. Claro que esas salidas ocasionales derivaron en un tonto enamoramiento que muy poco duró. Levi era un egoísta y yo la tipa loca que arruinaba la campaña política de su padre. Ahí empezaron los problemas. Él se empeñaba en defender las injusticias y yo en intentar acabarlas. Estuvimos así un largo tiempo. Jamás formalizamos nada pero éramos algo. La gota que rebalsó el vaso fue cuando él se negó a ayudarme con la ley de multas, discutimos porque yo quería contratarlo, pagarle y él aún se negaba...Me dijo lo que todos decían, aunque viniendo de él, si me dolió un poco. "-¡Oh, vamos! No puedes enojarte por esa estupidez. Eres una niña llorona, Murphy, eso es lo que eres. No puedes cambiar este mundo ¡Abandona ese sueño de mierda y consiguete uno que sí valga la pena!-" Ese día, luego de la discusión yo di por terminado todo, Levi me llamó incontables veces, no respondí ninguna. Llené bolsas con basura, que incluían algunos regalos que él me había hecho y los tiré por encima del paredón de la casa de su familia. Desde ese momento, Levi y yo pasamos a ser desconocidos, casi tanto que nos daba vergüenza que alguien supiera que uno se había enamorado del otro en algún estúpido instante de nuestras vidas. Él tuvo sus novias, yo tuve lo mío y si nos veíamos, lo único que podíamos hacer era detestarnos mutuamente, en silencio y en secreto. Hasta que claro, rompí su vidrio y, por alguna mala casualidad, comenzamos a encontrarnos por todas partes. Pero empeñarse en quitarme dinero, cuando sabe claramente que me esfuerzo tanto por ahorrar para llegar a mi objetivo, me enfurece enormemente. Tomo mi celular y marco su número sin pensar demasiado las cosas. -¿Hola?- pregunta una voz femenina al otro lado. -Hola, señora Dorevy ¿Podría pasarme con su hijo?- pregunto. La mujer grita el nombre del susodicho y luego vuelve a hablarme a mi. -Oí lo del papel reciclado, linda y me parece una idea muy creativa. Espero que vaya bien con eso ¡Suerte!- anima y luego la voz ronca de Levi hace su acto de aparición. -¿Qué quieres?- -¡Romperte tu espantosa cara! ¿Estás jodiéndome, Levi? Sabes que ahorrar es lo único que hago y te empeñas en quitarme dinero y quitarme más dinero ¿Qué mierdas estás buscando, eh?- prácticamente le grito. Doy vueltas, caminando en el mismo sitio de mi habitación. Estoy furibunda. -Ahh, era eso…¿Que qué quiero? Mil dólares, tal vez. Puedo comprarme un lindo obsequio con eso, aún lo estoy meditando- Su sarcasmo es suficiente para mi día de mierda y estallo. -¡Te odio! Eres el ser más insufrible y egoísta que he tenido la desgracia de conocer en mi vida ¿Oíste? Ahora si que te odio- Corto la llamada antes de que él siquiera pueda responderme. Estoy llorando de la impotencia. Es un hijo de puta, sin ofender a su buena y bella madre. Una llamada de Levi tras otra ingresan a mi buzón y decido ignorarlo. Después de diez llamadas, Levi se rinde y yo me tiro sobre mi cama, exhausta y pensativa. Quisiera golpear su lindo rostro.   
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR