Capítulo 5.
*Jugada maestra.
Franco las deja platicar mientras la observa en su celular, es la primera vez que ve a Emma reír, detalla cada uno de sus gestos y esta convencido en que esta prueba esta superada. Franco se levanta para ir a buscarlas para cenar, todo está listo y sus sirvientes solo esperan sus indicaciones para servir la comida.
— Disculpen la molestia, la cena está servida.— Dice mirando a Emma quién se sorprende, ya que pensaba que vendría a informar que ya debían irse.
— ¡Oh! Joven, no se hubiera molestado. — Dice Angélica un poco apenada.
— Para mí no es una molestia, está en su casa, ustedes son mi familia ahora, como Emma dijo, cuidare de ustedes, no podría permitir que se vayan sin comer, tenga usted la seguridad de que siempre velare por ustedes, como le dije, para mí ver a Emma feliz me hace feliz, ahora permítame escoltarla al comedor.
La ayuda a levantar acomodando su bastón y la lleva del brazo como un caballero. Angélica persigue el perfume de Franco y lo bien arreglado que está, sin duda un hombre guapo, elegante y muy educado a su parecer, todo un caballero y eso la tranquiliza, siente algo en él que no entiende, pero dejara todo a su tiempo, mientras su nieta esté feliz, ella lo será.
Franco la ayuda a sentarse en su lugar, Emma llega junto a Elena y se sienta al lado de Franco, le toma la mano y empiezan a cenar. Franco plática con Angélica sobre su enfermedad y el trabajo de Franco, sin duda odia que lo interroguen, pero lo soporta porque se ha metido en esto y no tiene vuelta atrás. Al terminar la cena, Angélica y Elena quedan más que encantadas con Franco, él las escolta al coche escuchando su opinión de toda esta situación, para asegurarse de que no haya cavo suelto.
— Eres un gran hombre Franco, me convenciste, no apruebo la forma en que se casaron, pero soy feliz si ella es feliz, la dejo en tus manos solo cuida de ella por favor.
— No se preocupe, cuídate de ella con mi vida de ser necesario. — La ayuda a subir al coche y se enfoca en Elena quien se despide de Emma.
— Muchas gracias por todo. — Dice la pequeña de manera educada. — Me encanto conocerte Franco.
— Igualmente para mí princesa, cuídate. — Le besa la mano a Elena quien sonríe ante su gesto.
— Eres el mejor. — Dice la pequeña abrazándose a Franco, acción que a Emma la sorprende, ya que Elena no es de ser de mucha confianza con extraños, pero con franco se le hace fácil, como si lo conociera de toda la vida, sin duda se la ganó al traerla con Emma, extrañaba mucho a su hermana, aunque no era la primera vez que Emma se pierde por trabajo, está vez sentía que estaba en peligro, sin embargo, al verla sonreír calmo el corazón de Elena y el de su abuela que las observa de lejos abrazada a Franco.
Al despedirse y ver qué salen de la propiedad, Emma se suelta de Franco y le da una fuerte bofetada que lo desequilibra de manera que reacciona impulsivamente sujetándola de la mano y la pega contra la pared imponente y muy enojado.
— No te vuelvas a meter con mi familia. — Dice muy seria Emma.
— ¿Me lo dices tú? Que te aprovechas de la situación para sacarme cosas, no seas hipócrita, aquí ganamos los dos, ahora sabes que no estoy jugando, así que compórtate como debes o te juro que no dudaré en tomar cartas en el asunto.
— Eres un desgraciado.
— Este desgraciado te saco de la vida de mierda a la que estabas destinada, tienes suerte de estar aquí y si me haces perder la paciencia te enterraré tres metros bajo tierra, ahora ve a quitarte esa asquerosa ropa y vístete decente, tenemos visitas en una hora.
Emma lo mira fríamente alejándose de su agarre, lo nota alejarse y lo sigue con la mirada muy agitada, le hará entender que no será fácil para ninguno de los dos.
Emma empieza a desvestirse sabiendo que los hombres de Franco están afuera, camina quitándose las prendas que él llama asquerosas llamando la atención de todos sus hombres, al igual que la de Pablo quien se queda viendo la escena y le hace una señal a Franco, quien voltea notando que está sin camisa y a punto de quitarse el short. Eso lo enfurece y regresa nuevamente con ella la toma del brazo y la de tiene cargándola en sus hombros, llevándola a la habitación donde la arroja sobre la cama.
— ¿Parece que no entiendes la situación? ¿Quieres sacarme de quicio?
Emma se levanta de la cama y lo mira, se quita el sostén y luego el Short, seguido de su ropa interior y camina con una sonrisa hacia Franco atacando su cuello con un intenso besa deslizando su lengua hasta su oído.
— Yo tampoco estoy jugando. — Se aleja de él dejándolo en agonía, lo que lo provoca aún más.
Franco la toma del brazo y la atrae de golpe contra su pecho, la besa a la fuerza, ella forcejea siendo guiada contra la pared, sin soltar sus labios que ataca con intensidad. Franco baja por su cuello hasta sus senos, haciéndola sentir incomoda, lo que la lleva a empujarlo a la cama muy asustada.
— No me vuelvas a tocar en tu puta vida. Sal de mi habitación, no dormiré contigo. — Se va al baño cerrando la puerta con brusquedad y le pasa el segundo apoyándose de ella muy agitada.
Franco se acomoda en la cama muy estresado, respira y suspira profundamente, está tan enojado que trata de no matarla. Se levanta muy agitado y sale de la habitación caminando a su despacho dónde Pablo lo sigue.
— Puede divorciarse señor. — Franco lo mira trasmitiéndole su enojo.
— ¿Eres imbécil? Hacer eso me haría ver débil ante ella, ante mi familia, no puedo dejarla ir, aunque sea una patada en el trasero, ella realmente sabe sacarme de quicio, es retadora, impulsiva, calculadora, está fuera de sí.
— Suena a la mujer digna de usted señor.
— ¿Te parece que mi mujer se porte así? — Pregunta tomando un sorbo de su trago.
— Debe relajarse señor, usted tiene la ventaja, solo relájese, sus hermanos y Gabriel llegaran dentro de un rato, debe calmarse, porque siento que la noche será larga.
— Da aviso al personal. — Ordena agitado e inquieto.
— Cómo ordene.
Pablo sale del despacho dejándolo solo, Franco se acomoda la corbata y se relaja un poco mientras toma de su trago. Al pasar unos minutos, Franco nota por las cámaras la llegada de su amigo, se levanta acomodándose un poco el traje y sale de la habitación para darle la bienvenida.
— Gabriel, adelante.
— Hermano, tenía semanas sin compartir contigo, gracias por la invitación.
— Adelante siéntete estás en tu casa, vamos ponte cómodo.
Ambos pasan a la sala donde toman unos tragos hasta que la presencia de Emma vuelve el ambiente un poco intenso.
*
Tras buscar en el armario no encontró vestido que ponerse, solo los de la bolsa que le quedan muy escotados y pequeños para sus atributos, sin embargo, lo vio apropiado, ya que para su esposo su opinión no cuenta, decide colocarse un vestido rojo que apenas la cubre, ajustado al cuerpo, sin sostén, dejando lucir sus senos por el escote en su pecho, llevando tacones negros, poco maquillaje, con su cabello suelto luciendo muy sexi, provocadora.
Emma baja las escaleras al ver a un hombre entrar y está vez está dispuesta a sacar a Franco de sus casillas, cree poder jugar un juego donde uno de los dos saldrá perdiendo, camina por el pasillo alertando a los hombres de Franco quien saben que de esto no saldrá nada bueno. Franco espera a sus hermanos para cerrar con Gabriel una gran negociación, sin embargo, ellos siempre llegan tarde y como traen a sus esposas Franco deseaba que Emma tuviera con quién hablar mientras cierra unas pautas de su negociación, sin embargo al verla entrar a la sala parece una mujer de la vida alegre, su belleza opaca lo que ese vestido que trae representa causando conmoción entre Franco y Gabriel.
— Buenas noches. — Dice acercándose a Gabriel quien no deja de mirarla de arriba abajo haciendo que Franco empiece a perder la cabeza.
— Buenas noches hermosa, soy Gabriel Solano, bienvenida. — Le dice besando su mano.
— Para mí es un placer conocerte Gabriel, soy Emma López. — dice de manera seductora.
— ¿Emma?— dice sorprendido volteando a ver a franco. —¿Es tú esposa? — pregunta con asombro.
— Así es, pero no por elección…— responde Emma caminando hacia Franco quien la mira enojado.
— ¿Qué carajos haces? — Pregunta serio.
— No lo sé, es lo que tú compraste para mí, tienes tan buen gusto cariño. — Dice pasando la mano por su muslo haciendo que Gabriel tome de su tragó un poco incómodo y excitado.
— Pará, deja de portarte como una…—Emma interrumpe.
— Cómo tú esposa, así me comporto. Como su esposa cariño. Gabriel, eres un hombre muy guapo, debiste haberme secuestrado tú y no Franco, a ti te hubiera hecho feliz.—Dice tomando una fresa y se la lleva a la boca de manera seductora.
Gabriel no dice nada, la observa delirante al ver su gesto con la fresa que lo pone tenso.
— SUFICIENTE. — Franco explota tomándola del brazo y la levanta muy enojado.
— Fue un placer conocerte Gabriel.— Dice mientras es arrastrada a la habitación por Franco.
Esta vez se pasó ante sus ojos, está fuera de control y lo tiene hartó.
— Suéltame, me estás lastimando. — pide siendo acorralada contra la pared de su habitación.
— ¿Qué demonios fue eso allá abajo? ¿Ah? Te lo advertí y no me escuchaste, me tienes cansado, ¿Quieres jugar? Te enseñaré a jugar. — Saca su arma y la coloca en la cabeza de Emma, no mide de razones.
Emma lo mira con enojo y lágrimas en sus ojos.
— Mátame, vamos Franco, dispárame, ¿Qué esperas? Yo no tengo la culpa de que tu novia no llegara al altar, ¡¿Quién quería casarse contigo?! Eres un maldito imbécil que cree que puede tener a quien le da la gana cuando quiera, no soy tú esposa hijo de puta, soy tú maldita prisionera, solo abre esa puta puerta y saldré corriendo de este maldito infierno, te odio, me das asco, no quiero estar aquí, ¿No lo entiendes? — Le da golpes hasta alejarlo. — Vamos hijo de puta, dispara, ¿No te sientes un macho? DISPARA DEMONIOS. — Franco dispara al techo y Emma lo mira fijamente muy asustada, notando su mirada fría sobre ella. — Vete de mi habitación y déjame sola, si quieres que me vista decente, pregúntame primero.
Se aleja de él limpiando sus lágrimas, se quita los tacones y Franco golpea la pared dos veces. Sale de la habitación muy desconcertado ya que estuvo a punto de dispararle, arroja varios objetos al suelo y sale junto a Gabriel de la casa, sube a su coche para ir a su club, se reúne con sus hermanos y Gabriel en ese lugar cerrando un gran trato.
Al terminar Franco se va a su habitación privada donde folla con una chica que conoce en el club, descarga toda su ira arremetiendo contra la mujer que apenas puede soportar las embestidas de Franco, está furioso, mientras que en casa Emma está sobre la cama abraza a sus piernas llorando, le ha mentido a su familia y ha fingido simpatía por el hombre que la mantiene cautiva, sabe que ya perdió su trabajo y que su vida se fue a la basura desde que Franco apareció, tiene el control de todo, cada paso que ella da, cada movimiento, todo, se siente como jamás pensó sentirse en su vida, sin vida.
*Dos días después.
Franco tiene dos días sin ir a su casa, el negocio que cerró con Gabriel está dando buenos frutos, sin embargo, no se olvida de Emma, Pablo llevo para ella una diseñadora que le dejo un closet lleno de ropa, zapatos y joyas, toda la basura que Franco crea prudente que ella use, está harta, cansada de estar encerrada en su habitación. Emma se cambia colocándose un pantalón jeans n***o, un top blanco, acompañado de una chaqueta de igual color, se pone unas botas cortas negras que llegan hasta el tobillo. Emma se perfuma y se maquilla suave decidida a lo que tiene en mente, no se quedará en estas cuatro paredes, camina hasta la entrada dónde nota a el segundó hombre de confianza de Franco, Daniel quien se atraviesa en frente de Emma.
— Llévame con él. — ordena enojada.
— No. — Responde mirándola de manera fría.
— Cómo quieras. — Emma le da una fuerte patada en su entrepierna haciendo que se arrodille ante ella, lo toma de la mandíbula y hace que la vea. — ¿Ahora sí me vas a llevar con él?— Daniel asiente sujetando sus partes del dolor.
— Bien. — Responde caminando a la camioneta.
Emma sube al coche y espera a que Daniel se recupere, al hacerlo Daniel se pone en marcha tratando de comunicarse con Franco quien está en una calurosa y excitante reunión con una de sus socias y también conocía acompañante de cama.
Daniel llega a la bóveda guiándola por el lugar, Emma entra por el pasillo siguiendo las indicaciones de Daniel siendo notada por Pablo quien trata de alcanzarla, pero no lo logra, ya que Emma al verlo corre buscando en las habitaciones a Franco. Todos tratan de comunicarse con Franco quien no responde alterando los nervios de Pablo.
— ¡Demonios! ¿Por qué la trajiste aquí? — Pregunta Pablo a Daniel muy alterado.
— Me dijiste que hiciera lo que me pidiera sin lastimarla, aquí está y no es nada sencillo controlarla. — Responde Daniel siendo honesto.
Emma camina hasta una habitación y por alguna razón se imagina que Franco está follando, ya que sus hombres tratan de detenerla. Pablo se atraviesa y ella muy enojada le quita el arma apuntándole muy nerviosa y asustada sin querer demostrárselo.
— Quítate.— Ordena muy seria tratando de no aparentar lo nerviosa que la pone el arma en su mano.
— Sobre mi cadáver. — responde serio Pablo.
— Cómo quieras entonces. — Emma le quita el seguro y se voltea haciendo que Pablo se distraiga, le da una patada a la puerta donde al entrar a la habitación ve a Franco sobre una hermosa morena que está en cuatro jadeando descontrola.
Franco la mira enojado y Emma lo mira retadora.
— Es mejor que salgas de la habitación ahora mismo. — Dice con un tono fuerte, la morena la mira y luego a Franco quien se aleja de ella.
— Sal de aquí.