— Buenos días.— Dice a su odió besando su cuello y luego su hombro con la necesidad de tenerla. — Buenos días. — Dice Emma un poco nerviosa se voltea para verlo y él la toma en sus brazos para besarla. Emma cierra los ojos al sentir sus caricias en su cuerpo, la besa en el cuello y ella lo detiene, está vez no dejará que se adelante a lo que no debe. — Tranquila, no te tocará hasta que tú no quieras. — Le dice volviéndola a besar y es que Emma tiene mucho en su mente, aún no puede aceptarlo y no la hará cambiar de opinión, puesto que besarla se ha vuelto cotidiano ella lo permite, pero es todo lo que puede darle, aún siente un rechazo inminente hacia él que no puede entenderlo, sabe quién es y lo perro que es, liarse a él sería su perdición y por ellos ni lo piensa, y Franco lo nota

