— Acomodándote un poco más arriba. — Le dice en susurro. Emma asiente ya que sabe que no puede desobedecer delante de su familia, la sensación que siente al él acariciar su vientre y los muslos de sus piernas le eriza la piel, Franco se aprovecha del momento para acariciarla, tocar su espalda y sentirla. — Escuchen bien, vamos a seguir el plan de Emma…— Sofía interrumpe. — ¿Cómo harás para tener los setenta vestidos para el martes? — Le contrataré un personal, mi ella sola no podría hacerlo y aunque pudiera no lo permitiría, no la presionaré más ella ha hecho mucho hasta ahora, para eso ahí persona.—Dice Franco serio. — Para ello necesitamos un lugar amplio, instalar por lo mínimo 10 máquinas 20 personas trabajando será suficiente, gastaremos menos de esta manera y las ganancias se

