«Múdate, ven a vivir conmigo, Brooke» Brooke levantó la mirada de su plato para ver a Gary con un delantal delante de él, sirviéndole un poco de jugo de naranja. —Me puedo acostumbrar a eso, ¿sabes? —dijo, llevándose un poco de huevo y tocino a la boca. —No tengo ningún problema con eso, Brooke, estaré más que encantado de atender… todas tus necesidades —aseguró Gary, viendo a Brooke como si fuese un rico y delicioso desayuno. Brooke le sonrió. —¿Aún sigue en pie tu petición? —quiso saber Brooke. Luego de la propuesta de Gary para irse a vivir a su departamento, él le había hecho el amor y no le había dado tiempo a responder. —Por supuesto, cuando te lo pedí estaba en mis cinco sentidos —respondió Gary, sentándose en la silla, frente a él. Brooke se mordió el labio. —Todo esto me p

