Doy los últimos detalles con mi borra, el dedo y una servilleta. Observo el dibujo y casi chillo ante lo hermoso que me ha quedado. Esbozo un suspiro y me tiro en la cama con la libreta abrazada a mi pecho, luego la levanto y analizo cada trazo para percatarme de que tenga buena proporción. No sabía que era tan buena, tampoco que el rostro del amo estuviera tan claro en mis pensamientos. «Él es tan lindo». Acaricio el dibujo fantaseando que no es un papel, imagino que está aquí de verdad y acerco mis labios a los del amo de la imagen. ¿Cómo se sentiría besarlo? Me estremezco al recordar que semanas atrás estuvimos a punto de hacerlo, pero tuvo que venir Marlene y arruinarlo todo. Eso me hace preguntarme: ¿Le gusto al amo? Algo debe sentir por mí para tratarme como lo hace y estar coquet

