Cuando terminé de hablar con Hendrick, salí del baño y caminé de regreso a la barra más animada y enfocada que nunca en lo que en realidad quería y cual era mi objetivo, pero Adonis me interceptó en el camino, sus manos metidas en sus bolsillos, su mirada escudriñadora. — ¿Por qué tardaste tanto? —dijo. Estaba hablando con tu tío Hendrick, también es un agente en cubierto que intenta destruir los secretos de su familia y quiere que se pudran en la cárcel. —Andaba haciendo lo que mejor sé hacer —dije—: popó. Adonis alzó una ceja pareciendo incrédulo por mi respuesta, de seguro creyó que me había metido en uno de los juegos sexuales con las personas de este lugar. — Como sea... —dijo sacando una de sus manos de su bolsillo y mostrando en su palma una pastilla— tomate esto, es la pastill

