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1825 Palabras

Después de clases caminé hacia mi residencia cuando vi una camioneta estacionada, pero lo que me llamó la atención fue que me hizo cambio de luces y cuando bajó el vidrio reconocí que se trataba de Hendrick. Fui hacia allá y me monté de copiloto, él se quitó los lentes y sus ojos marrones giraron hacia mí. —¿Qué era urgente? Le conté lo que había encontrado en la computadora de Adams y también que ya se lo había enviado a la S.E.G con lujo de detalles, sentía que iba a vomitar. —No me extrañaría que Adams fuera el protagonista de esos videos —dijo negando con la cabeza—, es un monstruo... Parecía imposible pensar eso de Adams, así que casi aguantando la respiración pregunté: —¿Qué es lo que sabes de Adams? —Él aparenta ser tranquilo, pero analiza, observa, y luego, reacciona —comenzó

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