Terminamos algo cansados, ambos teníamos que volver a nuestros casa y cambiarnos para la jornada laboral de nuevo. Nos despedimos en la entrada del hotel. Charlotte sabía que no podía dejarme en mi casa porque se retrasaría en el trayecto de aquí al trabajo. Me llamo un taxi y me dejó pagada la carrera, me daba algo de pena que ella hiciera eso, pero no tenía otra opción. Yo llevaba lo que ella me compro en las bolsas que nos dieron en esa tienda. Tenía que esconder eso, o mis padres se dieran cuenta y comenzarían a preguntar, de donde yo había sacado eso. Aún tenía algo de sueño, quería llegar y dormir otra vez, pero no podía hacer eso, faltaban pocas horas para entrar de nuevo al trabajo. [...] Llegue a la empresa casi una hora después, a las afueras había mucho movimiento. P

