El coche salió derrapando del barrio de los bloques rojos. El único que iba despejado era Eusebio y la lora Siri. Los otros iban adormecidos por los efectos del pedobomba. Eusebio no sabía hacía donde dirigirse, la Reina no le había dado instrucciones. Decidió ir directamente al hotel, que estaba ubicado en pleno centro de Madrid, en el Paseo de la Castellana. Oyó un ruido y miró por el espejo retrovisor. Pensó que era Siri pero observó que también iba dormida cómo su dueña Charlotte. Las dos dormían plácidamente. - Tardarán en despertar, pensó. El pedobomba ha sido atómico. Se habían llevado un buen susto porque llegaron a pensar que se trataba de un atentado. Se habían activado todas las medidas de seguridad. Miró a la Reina y estaba también dormida, con la boca completamente ab

