Capítulo 3

2237 Palabras
Las cosas se fueron desarrollando de una forma curiosa, para empezar aún sigo sorprendida de que el Príncipe estuviera junto al teniente cuando este me atajó, porque ahora que lo recuerdo: solo el teniente fue a ver al Duque para llevar la propuesta de matrimonio y accidentalmente la atrapo y se enamoró de ella antes de saber que era la hija del Duque. No entiendo porque el libro cuenta eso y en la realidad fue el mismo Príncipe el que fue por la propuesta custodiado por su teniente. ¡Ya empezamos mal! El Duque Li charlo bastante tiempo con el Príncipe y al final así quedo todo. Se supone que hoy partiríamos con Mei al palacio donde nos tocaría vivir. Al parecer si bien el Príncipe volvió hace unos días, nosotros nos encontraríamos a medio camino con el teniente quien nos escoltaría al palacio por nuestra protección. El Emperador tiene miedo de que los enemigos intenten atraparnos en el camino, Mei es la prometida del Príncipe desde la niñez y eso es algo que todos saben. Mei ya se casó con el cuando vino aquel día, firmaron los papeles matrimoniales y ella ya es la Princesa consorte pero aún queda la celebración de la boda que todavía no se celebrará pero se le dará la mejor de todas. La estoy vistiendo con la ropa ceremonial del matrimonio para que todos sepan que es su esposa y además es el supuesto ritual o algo así. Era tan rara la sociedad en esta época, aún me resulta difícil acostumbrarme. —Mei, ya casi estas lista —Dije mientras le terminaba de colocar el tocado, si que me llevó mucho tiempo descifrar como se ponía— ¿Estas lista? —Le pregunté, si bien ya esta casada; irse a vivir con su esposo es algo totalmente diferente. —No se trata de estar o no lista, es mi obligación y mas alla de todo; lo peor ya pasó —Explicó ella y es como dije; ya se casó por ende la peor parte ya pasó. Cuando terminé de arreglarla; nos preparamos para salir pero otra vez Mei fue intimidada por su hermana. Ella y su hermana son hijas de madres diferentes, Mei es la primera hija osea la hija de la esposa principal, en cambio su hermana es la hija de la concubina; que en nuestro tiempo sería la amante del hombre, osea que sus estatus son totalmente opuestos, la hermana la odia porque ella va a casarse con el Príncipe cosa que la otra no puede porque es la hija de una concubina. A lo único que podría aspirar es a concubina del Príncipe pero no va a pasar, en el libro dice que el la rechaza porque no acepta que su harem este compuesto por familiares de su esposa. —Esperó que finalmente te vayas y no vuelvas —Dijo Mai con mala cara, hasta en el nombre mostraron la preferencia, le pusieron Mai para que pegará con el nombre de su hermana; Mei. —Está es mi casa, por supuesto que voy a volver Mai —Respondió mi amiga y ahora señora. —Todas las desgracias de esta casa es tu culpa, si tu madre no se hubiera casado con papá; yo sería la que se casaría con el Príncipe y sería la futura Emperatriz —Habló llena de resentimiento. —Deja de molestar a mi señora, ella es tu hermana mayor y tu eres la hija de una concubina, ¿Como te atreves a hablarle de esa manera? —Pregunté finalmente yo molesta, no dejaría que esta estúpida maleducada siga molestando a mi amiga, —¿Quien te crees ridícula sirvienta? —Espetó molesta y le di un cachetazo. —Soy mas educada que vos, no te creas que porque tu padre te consiente puedas hacer lo que quieras. Eres la segunda hija y además de la amante, mi señora es la hija de la esposa oficial y a partir de ahora la Princesa consorte y tu futura Emperatriz. Sigue haciendo esto y se lo contaré al Príncipe para que te castigué por mala mujer y nunca serás capaz de casarte —Fue lo último que dije antes de tomar a Mei del brazo y salir de la mansión. El gran carruaje nos esperaba, le coloqué el velo rojo y la ayude a subirse, el enorme vestido rojo dificultaba la situación pero finalmente logré ayudarla a entrar. Me senté a su lado y ella se recostó en mi hombro, parecía bastante cansada y no me extrañaba, tener que lidiar con esa perra debe ser muy complicado para ella, la enfrenté porque soy de una época diferente pero las chicas como Mei; no pueden hacer eso. —No debiste enfrentar a Mai —Habló ella de repente. —¿Por qué no? Eres la Princesa consorte, es momento de que lo acepte. Y yo soy la sirvienta de la Princesa consorte, hasta mi estatus es mas importante —Dije con orgullo y ella se rió. —Eres todo un caso —Tranquila Princesa, si se pone mala entonces hablaremos con tu esposo, el lo resolverá y ya no tendrás que lidiar con ella —Argumente yo y ella negó con la cabeza. —No creo que eso pase —Dijo con pesimismo. —No digas eso, aunque sea solo por su propio ego de esposo; el no dejará que nadie te intimide o eso lo hará ver mal ante los demás —Intente explicarle yo y pareció que lo entendió porque asintió con la cabeza. —Eres muy lista Kyuna —Dijo de repente mientras me acariciaba la cabeza. —Tu eres una hermana para mi —Murmuré y a ella le brillaron los ojos de golpe. —¿Te gustaría que fuéramos hermanas juradas? —Preguntó emocionada de golpe. —¿Qué es eso? —Pregunté yo y ella se posiciono para explicarme. —Son dos amigas muy unidas que deciden convertirse en hermanas aunque no tengan lazos sanguíneos y que hacen un ritual para jurarle a los Dioses morir el mismo día y ayudarse mutuamente siempre —Explicó ella y me pareció entenderlo bien, teniendo en cuenta que es la única persona a mi lado en esta situación, claro esta que es mi hermana. —Hagámoslo —Dije segura y ella sonrió. —Luego de acomodarnos en el palacio hacemos el ritual, de todas maneras no va a haber mucho para hacer —Ella parecía contenta y yo también lo estaba, ¿Pero que va a pasar cuando me toqué volver? Eso será una preocupación para otro momento. El restó del viaje por así decirlo; se desarrollo normal, aunque de vez en cuando nosotras hablábamos de alguna tontería, Mei me pidió varias veces que le hablará de mi tiempo y yo le conté algunas cosas pero le dije que no contará nada y que además le diría algunas cosas. Que mi tiempo estaba bastante a futuro y tenía miedo de que hubiera algún problema en el tiempo por contar cosas de mas. Ella se conformó con oír solamente sobre mi vida y mi día a día en mi tiempo, no me explaye mucho en los detalles. Hubo un momento en que el carruaje se detuvo y me di cuenta que variados caballos se habían detenido frente a nosotros, se trataba de nada mas ni nada menos que el teniente Zhang y su cequito de guardias listos para escoltarnos al palacio. El viaje arrancó otra vez y quedamos nosotras solas con ese gran numero de guardias, todas las personas enviadas por el Duque tuvieron que regresar, eso me puso algo incomoda y se que a Mei también pero es parte del protocolo y hay que respetarlo. En el camino la cosa se puso intensa, accidentalmente el carruaje atropello una pequeña piedra que lo hizo trastabillar y perder el equilibrio, intente sujetar a Mei pero esta se dobló el pie y este se empezó a hinchar. —Paren un minuto —Dije yo abriendo la puertita del carruaje. —¿Pasa algo? —Preguntó el teniente Zhang. —Mi señora se lastimó el tobillo cuando el carruaje atropelló la piedra. ¿Nos permite bajar en la ciudad para poder curarle la herida? Solo necesitó crema de loto —Intente hacerle comprender la situación y el me miro bastante comprensivo. —Tenemos que llevarla sana o no podrá asistir al banquete en su honor —Parecía pensar en voz alta, pobre hombre, le tocó cuidar a dos mujeres— Mientras bajan yo iré por la crema —Dijo finalmente y se alejó, rápidamente dio la orden de parar y dejar bajar a la Princesa, con su caballo se dirigió a la ciudad. Me bajé y ayude a Mei a bajar, la llevé lo mas alejado posible de los guardias y le quite el velo, se supone que nadie puede ver su rostro hasta llegar al banquete del palacio excepto yo que soy la sirvienta. Por eso tenemos que alejarnos para que pueda quitarse el velo. Al rato apareció el teniente que evitando mirarnos; me entregó la crema, comencé a ponerle unas semillas que tenía guardadas y a revolverla suavemente, Mei observaba todos mis movimientos confundida. —¿La crema de loto no es para las quemaduras? —Preguntó ella confundida, supongo que debe ser difícil confiar en alguien que viene de otro tiempo y sus conocimientos de medicina son diferentes. —Si, pero leí que al ponerle estas semillas; sirve para torceduras y moretones —Expliqué y ella asintió con la cabeza— Confía en tu futura hermana jurada, si te hace daño; prometo ponérmela también como castigo —Juré levantando la mano derecha y ella simplemente se rió. —Continua —Pidió ella y yo asentí. Suavemente abrí su ropa para llegar al tobillo, lentamente unte la crema especial que hice; la leí en un libro, me dediqué estos días a leer todos los libros de medicina en caso de que sea necesario y la verdad es que me funciono muy bien. Una vez la herida estuvo bien untada; la vende con un retazo de mi vestido y le acomodé su ropa. Ella apoyó el pie y pude ver que le dolía menos, eso me hizo sentir muy útil. —Gracias Kyuna, eres mi salvadora —Dijo de repente abrazándome pero la hice soltarme, estaba arrugando su vestido y no quería que la reprendieran. Cuando nos subimos al carruaje y continuamos el viaje; agarré mi libro para leerlo, Mei no me prestó atención porque le dije que como este libro hablaba del futuro, lo mejor era que ella no lo leyera a menos que fuera necesario. Al leerlo me di cuenta de que había cambiado otra cosa del pasado, en el libro cuenta que ella en el viaje se torció el tobillo, debido a eso no asistió al banquete en su honor y eso causó que la Emperatriz la viera como una mujer maleducada y su relación con ella fue de odio por el restó de sus vidas. Ahora que curé la herida de Mei, ¿Eso también cambiará? ¿Si ella va al banquete su relación será diferente? La cuestión es que ella iba con una sirvienta en el carruaje que no pudo curarla, pero como yo tengo algunos conocimientos y leí sobre medicina, pude curarla y eso en cierta forma cambió un poco la historia. Tengo que ser cuidadosa, no vaya a ser que ocurra el efecto mariposa, eso sería terrible. Lo mejor es que sea mas cuidadosa de ahora en adelante. Muchas cosas pueden pasar por el efecto mariposa; “cambias algo cambia todo”. Esperó que por esto no arruine algo o peor: evitó mi nacimiento, que tontería estoy pensando. ¿Como podría el curar la herida de su pie evitar mi nacimiento? No creó que eso este relacionado con mi nacimiento ¿O si? No lo creó, pero si se algo; ella podrá asistir al banquete y que su suegra la quiera o no depende de como se comporte, pero creó que si se la ganará. Después de todo Mei es muy linda, noble y hermosa. —¿En que piensas? —Preguntó Mei con cara comprensiva. —Acabó de cambiar el pasado y tu futuro —Dije de repente, no planeó darle muchos detalles pero quiero que lo sepa. —¿A que te refieres? —Volvió a preguntar confundida. —Se supone que deberías haber ido herida al palacio y faltar al banquete, debido a eso desarrollarías una mala relación con tu suegra. Eso con el tiempo amargaría tu matrimonio al punto de que tu único refugio serían los brazos de otro hombre —Le conté y ella abrió sus ojos sin parar. —¿De verdad? — Su sorpresa me causaba gracia. —Si, en realidad hace mucho cambie tu futuro pero si ahora puedes ir al banquete, a lo mejor tu relación con tu suegra no se pone mala y algo de eso cambia —Ella me miraba atenta, no quería decirle que su futuro cambio desde el momento en que yo caí en brazos del teniente y no ella. —¿No me puedes decir mas? —Preguntó sabiendo mi respuesta. —Lo siento Mei, es el efecto mariposa —Ella no entendió mucho lo que dije pero por la seriedad de mi rostro supo que era algo serio. ¡Con el pasado no se juega!
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