Marta
Despertar a las cinco de la mañana, hora en la cual ella se levanta también suspire, me sentía culpable por su despido, me sentía melancólica, por ir y no verla, me senté al borde de la cama, con la cabeza hecha un lío igual o mas que mi cabello, ese cabello que tanto le gustaba suelto, recordé esa conversación, ella y yo en mi oficina, ella sentada frente a mi, sus ojos café posados en mí, una sonrisa en su rostro, me miro, en tono suave dijo:
- Me gusta como se ve tu cabello en la foto de tu perfil de w******p- le dí una sonrisa.
- Gracias, pero me cuesta mantenerlo como en la foto - me sentí nerviosa con el comentario.
- ¿Tu cabello es c***o o lacio?- pregunte con la mirada puesta en la laptop, realmente me gustaba su cabello con las puntas onduladas, el largo, el color, era perfecto.
- Es rizado, no me gusta por eso lo alacío y rara vez lo traigo suelto- pero a partir de mañana lo traeré suelto, pensé, y así fue al día siguiente, lleve el cabello suelto, me quite esos tenis que llevaba, me esforce por verme bien, zapatos altos, blusa blanca, pantalón azul marino, llegue a la oficina antes que ella, al escuchar su voz, supuse que iba a la cocina así que fui por agua para coincidir y verla, cuando entre ella estaba de espaldas, preparando el café, la salude- hola, buen día Itzel- sonrisa, ella volteo a verme.
- Hola, buen día jefa- mis ojos se posaron en ella, en su sonrisa- te ves muy bien hoy- sonreí, ella correspondió.
- Que tengas buen día- sonrisa- te veo en un rato mas, en mi oficina- sonrisa en los labios, camine hacia la puerta, me fui a la oficina.
Itzel
La notaba diferente, me parecía atractiva, quizás, sonreí, camine hacia mi espacio de trabajo con un termo de café con un vaso de agua, era linda pensaba, minutos después ella aparecío una sonrisa en sus labios, se acerco a mi, coloco su mano sobre el escritorio me miro a los ojos.
- En un rato mas puedes venir por favor Itzel- le di una sonrisa, me gustaba estar con ella, m agradaba su compañía, la forma en la que nos entendíamos laboralmente.
- Claro, en seguida voy- me gustaba estar con ella, pasar tiempo, conversar, conocerla, me parecía una persona inteligente, agradable, sonreí, los días pasaron, ella y yo nos volvimos mas cercanas, tanto que, que vío su reloj y dijo.
- ¿Comemos juntas?- la mire, ella sonrío, su sonrisa era linda, ella es una persona agradable.
- Claro- tome mis cosas, me puse de pie, la mire- ¿Te parece una treinta?- ella sonrío.
- Nos vemos a esa hora- ella salió de la oficina, la puerta se cerro tras ella, yo continue mi día al menos una hora más, hasta que ella volvió a aparece en la puerta yo levante la mirada, le dedique una sonrisa, ella correspondió con esa forma de ser que la caracteriza dijo.
- Vamos tengo hambre, mucha hambre- ella soltó una carcajada yo lleve mis manos a mi estomago, ella no paraba de reir, se puso de pie, camino a mi encuentro, me tomo de los hombros, me dí vuelta caminamos hacia la puerta, ella la abrió.
- Pase por favor- cuando la ví parada delante de mi, yo me apresure a salir, mi cuerpo roso el suyo, caminamos, salimos sonriendo, bromeando, hablando de tonterías, la gente no existía solo éramos ella y yo conversando, ella y yo sonriendo, sintiendo esa química, que nunca antes había sentido, me agradaba, me gustaba y disfrutaba su compañía tanto que, los fines de semana se me hacían eternos, por la noche al salir del trabajo le enviaba o me enviaba mensajes, al llegar el lunes ella entro a mi oficina.
- Hola, guapa buen día- su cabello estaba suelto, una sonrisa adornaba su rostro, sus ojos se posaron en mí.
- Pasa por favor- sonreí- sientate- entro un compañero y yo tome la mano de Itzel, mientas le decía- no te vayas tengo algo que contarte- ella sonrío.
- Claro, espero- me quede sentada mientras mi compañero le decía, le exponía una situación, yo espere, cuando el compañero se fue, nuestros ojos se encontraron, empezó a hablar de trabajo.
- Mira es que no sale igual- le mostré la laptop, ella se puso se pie, se paro junto a mi, revisando la pantalla yo la mire, ella volteo, nuestros ojos se encontraron, no dejaba de mirarla y ella a mi, era una mirada diferente, algo boba me atrevería a decir, hablabamos de trabajo, pero la mirada no era de trabajo, nos perdimos en las miradas, hasta que llamaron a la puerta, Itzel, se separo de mí, tomo sus cosas.
- Te veo mas tarde- sonrisa, salí de su oficina, camine hacia mi lugar de trabajo, la hora de comida, llego así que fui a su lugar, entre a su oficina, le lleve un chocolate, de forma rápida lo coloque sobre su escritorio, ella sonrío.
- Gracias- me quede mirandola.
- Huele rico tu perfume- ella sonrío yo me sentí fuera de lugar por el comentario.
- Gracias- dije algo sonrojada- vaya por su laptop, tenemos trabajo- se puso de pie, el día era frío.
- Ahora vuelvo- le dí una sonrisa, salí de su oficina, al regresar, entre, me senté frente a ella, mientras yo abrí un archivo ella me miraba, pero era una mirada diferente, distinta, no de una jefa a una subordinada, pensé, mi mano, estaba cerca de su mano, nos miramos a los ojos, una sonrisa, acercamos las manos, primero un rose, después me anime y la tome- me gusta tu pulso- ella sonrío.
- Me la regalo mi marido- su mano sostenía la mía, mis ojos estaban posados en ella, la tarde paso a su lado, ella en bromas me dejo una nota en mi cuaderno.
"favor de molestar a Itzel"
Marta
Las horas a su lado me gustaban, me agradaban sus bromas, reírnos por todo, comer juntas, pasar prácticamente todo el día juntas, siendo complices, siendo amigas, esa noche al llegar a casa preparaba la cena, entonces se me ocurrió, preparar para ella, sonrisa, coloque todo en un recipiente, lo coloque en el refrí camine hacia la barra y tome mi celular, le escribí.
**Mañana no lleves comida**
Itzel
Iba saliendo del gimnasio cuando mi teléfono sonó era un mensaje, al ver su nombre en la pantalla, una sonrisa se dibujo en mi rostro, entre al auto, abrí el mensaje, con una sonrisa en los labios, respondí.
**Enterada linda, llevo el postre**
Marta
Su mensaje llego cuando yo estaba preparándome para dormir, una sonrisa se dibujo en mi rostro, no respondí era tarde, Roberto me miro.
- ¿Todo bien?- esa sonrisa en su rostro, era diferente.
- Sí, todo bien- le di una sonrisa, el se recosto a mi lado, buscando mi cuerpo con sus manos, yo me separe- debo dormir mañana tengo un día pesado- me di vuelta, apague la lampara.
Itzel
La alarma sonó, me ponía de buen humor ir al trabajo, me alegra saber que la vería, pensaba mientras mordía una manzana y servía el café.
Marta
Colocaba los recipientes en un bolso, llevaba comida para alguien que no era mi esposo, ni mi hijo, me desconozco pensaba, Roberto se acerco.
- Que tengas bonito día mi amor- bese su mejilla.
- Te veo por la tarde- regrese la mirada hacia el bolso, cuando el se fue me mire al espejo, coloque brillo en mis labios, rimel, acomode mi cabello, si iba suelto, con las puntas onduladas, tal como le gusta.