Marta Mis labios rozaron los suyos, yo toque el cielo con las manos, la suavidad y perfección de sus labios, yo permanecí con los ojos cerrados, sin intenciones de separarme, ella se alejó, tarde, había probado sus labios, su aroma había inundado mis sentidos, el sabor de sus besos estaba en mis labios, suspire, sus ojos llenos de furia, sus labios, se abrieron y no para decir lo que yo quería y deseaba escuchar. - Marta, no confundas las cosas, yo soy una mujer casada- me separe lo mas que pude, estaba molesta, incomoda - felizmente casada- le mostré el anillo. - Se que estás casada- la mire- pero mi corazón no lo entiende, yo estoy enamorada de ti y ahora se que no te soy indiferente- dije segura de mi, intente convencerla- Itzel, perdóname por el daño que te cause, por no saber cont

