Me detuve ante aquella sombra rodeada de oscuridad, no podía distinguir su figura, no sabía a quién nos enfrentábamos. —Por generaciones —comenzó a hablar entre las tinieblas —el poder de tus ancestros nos arrebataron nuestra belleza, dotandonos de aspectos físicos aterradores. El error cometido por mi antepasado fué su propio error, aún así su sangre fue manchada por la traición. Pero sabés qué es lo realmente gracioso —su risa sarcástica se hizo presente —la belleza existe, pero al llegar a cierta edad, la edad que tenía aquel antepasado cuando fue maldecido, la belleza de evapora como aire en la oscuridad, ¿sabes qué cruel tormento es ese? ¡por supuesto que no! aún así crees que merecen benevolencia —ahora su risa se tornó malvada, su aliento escupía niebla —Circe Gaia, fue tu ancestro

