La luna iluminaba tenuemente aquel claro bajo el roble, mientras Cyrus y yo nos sentábamos juntos bajo aquella sombra oscura. Hacía frío, pero el fuego que ardía en de la fogata no lograba calentar las preocupaciones que pesaban sobre nuestros corazones. Al mirarnos a los ojos, ambos sabíamos que las palabras que estaban a punto de compartir cambiarían el rumbo de nuestras vidas. -Circe, no puedo vivir así -comenzó Cyrus, su voz temblando -No quiero estar lejos de ti, no quiero renunciar a esto. Quiero ser parte de tu evolución en el mundo de la magia. Quiero estar a tu lado para ayudarte a enfrentar tus desafíos y tus miedos. Es egoísta, lo sé, pero no puedo aceptar verte enamorada de otro. Sentí una punzada en el corazón, reconocía esa desesperación reflejada en sus ojos. -He venido

