UNOS AÑOS DESPUÉS
—TÚ MALDITO BASTARDO, TE MALDIGO — le gritó la mujer fuera de sí mientras recogía sus cosas furiosa — DEBÍ HACERLE CASO A MIS AMIGAS, NUNCA DEBÍ HABERME METIDO EN LA CAMA CONTIGO… MALDITO DUENDE PELIRROJO, ERES LO PEOR QUE ME PASÓ EN LA VIDA…— dijo y lo señaló con el dedo mientras Patrick trataba de incorporarse del lecho.
Se tapó sus genitales con la sábana y alzó las palmas de sus manos en señal de rendición.
—Vamos Diane… no seas así… si siempre la pasamos tan bien juntos…— trató de razonar con la mujer, aunque, con dos hermanas, varias cuñadas y sobrinas aparte de su madre la gran Linda Harrison debió saber de qué sería en vano.
—TÚ — golpe en su pecho — ME PRESENTASTE — otro golpe en el pecho — A TUS PADRESSSSS — le gritó y lo siguió golpeando, y él la dejó… sabía que estaba enojada.
Quizá no era buen momento para recordarle que nunca le había prometido nada…
Él creyó que eran amigos con derechos, que ella conocía las reglas de juego, pero evidentemente, se había equivocado.
—Fue por pura casualidad y lo sabes, mis padres estaban en la ciudad y prácticamente nos emboscaron… — MALDITO TONY, todo era culpa de su hermano… porque le preguntó en que andaba y le dijo la verdad, que tenía una amante fija de un tiempo a esa parte.
Pero era eso, una amante y ya… Entonces su hermano se puso feliz por él, creyendo que había superado a la mujer misteriosa de la boda de Jamie… y como era el único soltero de la familia que quedaba y viviendo en un lugar alejado de todos, sus padres a quienes obviamente Tony les había informado, les habían caído de visita… Y sí, él había dejado a Diane dejar su cepillo de dientes y algunas prendas de ropa… por amor de Dios, había sido tan idiota…
Las señales estaban ahí, ahora era claro, ella se estaba aferrando a él sin notar que no era recíproco… o quizá directamente no le importaba, habría creído que con el increíble sexo que tenían sería suficiente para convencerlo a él, a fin de cuentas, actualmente era una de las mejores litigantes de la ciudad…así se habían conocido ambos. Se tenían de vista claro, pero nunca se habían enfrentado en la corte hasta ese entonces, ella era relativamente nueva en Chicago… Y una cosa llevó a la otra y terminaron en la cama… Y de eso había pasado, ¿cuánto ya? ¿un año???
Ella tenía razón… era su culpa, él debió cortar todo eso mucho antes…
—TÚ MALDITO DEMONIO PELIRROJO, ¡TE DESEO QUE ENCUENTRES UNA MUJER DE LA QUE TE ENAMORES Y NO TE CORRESPONDA!!! — le gritó apuntándolo con el índice de vuelta, sus ojos estaban rojos y hablando de demonios Diane en modo enojado parecía salida del mismo infierno…
Con eso terminó de juntar sus cosas, se le había caído una prenda de ropa y se inclinó para recogerla dándole a Patrick una excelente visual de su culo en el proceso… mierda, iba a extrañar su cuerpo…
Al llegar a la puerta Diane se dio vuelta y lo miró con ODIO, no había otra palabra para describir el sentimiento que emanaba de sus ojos.
—Y también te deseo, que no se te pare con nadie más que con ella…— siseó y él escuchó cuando cerró con un golpe, al salir, la puerta.
Con un suspiro de resignación se dejó caer en la cama.
Él no tenía la culpa de ser atractivo y carismático después de todo…” Y humilde” le dijo de forma jocosa la voz de su hermano que en ocasiones obraba como la voz de su conciencia.
Patrick miró hacia el costado y abrió el cajón de su mesa de luz y sacó algo de allí dentro.
Luego de que Tony lo despertara de su borrachera en el rancho Falcone, que cómo había llegado allí era un completo misterio igual que la mujer misteriosa, había empezado a buscar sus cosas para cambiarse ante la burla incesante de su hermano, entonces había pateado algo metálico… era un collar con un enorme dije de diseño intrincado y una piedra que él juraría que cambiaba de color pero que hacía un tiempo estaba negra. Eso era lo único que le había quedado de ella.
Había hecho a su hermano Michael, militar retirado y dueño de la empresa de seguridad que básicamente tenía a cargo el cuidado de toda la familia, que buscara en las cámaras del rancho, pero no habían encontrado nada más que una silueta que no se pudo identificar.
Preguntó a sus amigos, familiares y conocidos…pero, en apariencia, nadie sabía de quien se podría tratar.
Incluso había hecho analizar su collar, era una pieza muy antigua, del periodo medieval… eso fue lo único que pudo averiguar… tampoco pudieron rastrearla con su ADN, la mujer parecía ser un completo fantasma… nadie la había visto, nadie sabía quién era ella, su paradero ni cómo mierda se llamaba…
“Debes dejar de pensar en una mujer que solo existe en tu cabeza…deja de poner excusas para abrirte al amor, tienes mucho para dar”, le había dicho en una ocasión su hermano favorito, Tony Falcone. Quien estaba felizmente casado y ya tenía un niño.
Él trató de explicarle que no eran excusas, que realmente lo que sintió con ella no lo había sentido nunca con nadie, ni siquiera con la única novia formal que tuvo…en la universidad.
Trató de razonar con Tony, de explicarle que era como el amor a primera vista…
“Eso fue amor a primera cogida” le había dicho riendo su hermano… fue en una conversación que tuvieron quizá un año después del casamiento de su hermano Jamie.
Muchas cosas habían pasado durante esos últimos años.
Sus padres habían descubierto que sus primogénitos gemelos a quienes creyeron muertos toda la vida, habían sido robados… la familia se había agrandado pues tenían dos hermanos más, que aparte se habían casado. Igual que el gemelo de Jamie, el incorregible jugador de football americano Johnny Falcone. Tenía más sobrinos de los que podía contar e incluso una sobrina nieta, hija de la hija de unos de sus hermanos mayores perdidos, Braxton.
Su hermano Connor y su mujer Crystal, que no habían logrado concebir en años, incluso lograron agrandar su propia familia hacía poco y su madre había encontrado a un medio hermano perdido de cuál ellos, sus hijos, ni estaban enterados que tenía…
De alguna forma todo parecía ir bien para los Falcone esos últimos años, incluso con los normales altibajos.
A él también le había ido bien, como socio de una de las firmas de abogados más importantes de Chicago… sin embargo, últimamente, había empezado a sentir que le faltaba algo.
Los casos ya no le resultaban un desafío como antes, y el sexo con Diane, por muy bueno que fuera, lo había empezado a hastiar… honestamente, quería algo más.
Y sí, había salido con mujeres intentando encontrar una con la que encajara… pero ninguna le hacía siquiera sombra a su mujer misteriosa.
Los días posteriores al suceso con Diane, una seguidilla de eventos desafortunados comenzaron a asolarlo sin parar.
—Parece que la suerte te ha abandonado mi amigo — le dijo su amigo Matt, mientras lo estaba desplumando en el póker habitual que jugaban cada vez que se encontraban, lo cual era en contadas ocasiones en el año. Él manejaba alguno de los negocios en Matt en la ciudad, aunque este era de Nueva York y casado y con hijos... para él, viajar mucho, resultaba complicado. Aparte la realidad era que no le gustaba estar mucho tiempo separado de su adorable familia.
Miró a Matt con desazón, él también sabía de su mujer misteriosa, pero en su momento le había dicho algo parecido a lo que le dijo su hermano.
—¿Y si se hubiera tratado de Brandy? —le había preguntado en ese entonces Patrick a Matt, Brandy era la mujer de este último.
—Hubiera levantado cada roca hasta dar con ella… y lo sabes, pero no es lo mismo… cuando yo admití mis sentimientos por ella, ya la conocía, había compartido cosas no solo una… cogida…— le había respondido Matt un poco exasperado por la renuencia de su amigo pelirrojo a dejar ir el recuerdo de esa extraña mujer.
—Yo estoy seguro de que es la indicada, puedo sentirlo aquí dentro…— le dijo Patrick y señaló su pecho.
—No entiendo cómo puedes decir eso cuando prácticamente no puedes ni siquiera recordar su puta cara…
—PERO RECUERDO EL SENTIMIENTO— había respondido Patrick seguro y resuelto.
Entonces Matt, su amigo, había tomado su hombro con una mano. Y lo había apretado.
—Vamos hermano, estabas borracho…— había completado, dando a entender que en el fondo no comprendía los sentimientos de Patrick del todo.
Pero de eso había pasado un tiempo ya, y ahora estaban jugando al póker. Donde lo estaba dejando sin un centavo…
—Empiezo a creer que realmente la suerte te ha abandonado hermano…— suspiró Matt, mostrando sus cartas y llevándose, una vez más la pila de dinero, frente a la mirada consternada de su amigo y abogado —. Estoy empezando a preocuparme, ¿te pasa algo? — murmuró mirándolo extrañado.
—En realidad, es una tontería…
—Ufff no me digas que empezarás nuevamente con lo de la “mujer misteriosa”
—Nonono… bueno si… pero no…— susurró Patrick haciendo que su amigo lo mirara más raro todavía —. ¿Recuerdas a Diane???
—¿La castaña con esos melones enormes??? —respondió Matt haciendo un gesto con sus manos a la altura de su pecho.
—Te juro que eres un cavernícola, es un milagro que esa bella esposa que tienes te haya aceptado…— respondió Patrick bufando.
—Tú lo dices de envidia, porque no tienes tu propia Bambi que te ama… — le respondió burlón su amigo, aunque su mirada se había suavizado como cada vez que hablaba de su esposa Brandy, alias “BAMBI”, y lo peor era que tenía razón, Patrick sí lo envidiaba…
—Como sea, Diane me dejó…— concluyó y sus hombros se hundieron haciendo que Matt se pusiera más serio.
—Hey, pero no sabía que lo tuyo y lo de Diane iba en serio…—susurró el neoyorquino un poco perplejo.
—No, no iba en serio…— le contestó él.
—Ah… entonces creo que no entiendo bien…— exclamó confuso Matt.
—Es una tontería de hecho… pero cuando le dije que no pasaríamos juntos el día de su cumpleaños todo se fue al demonio, ella esperaba… bueno no sé bien que esperaba, pero creía que estaba en una relación más seria y tú debes creerme que yo pensé que íbamos por el mismo carril, te juro que no quise lastimarla Matt…— murmuró Patrick con total honestidad.
—Te creo…— y de hecho lo hacía, aunque Patrick era uno de los mejores abogados comerciales que había conocido en su vida, y fuera un poco pícaro y sinvergüenza no era mala persona… nunca hubiera lastimado a la mujer de saber que ella tenía sentimientos genuinos por él.
El pelirrojo asintió con la cabeza.
—Pues ella no me creyó, enfureció… te juro que pensé que iba a tener que llamar a un exorcista… nunca vi algo así, solo le faltó girar la cabeza 365 grados…— susurró Patrick realmente sorprendido mientras Matt ocultaba una sonrisa.
—Las mujeres son temibles cuando se enojan sí…
—Esto… fue diferente… ella me maldijo Matt — le respondió casi con dolor Patrick a su amigo —. Dijo que ojalá me enamorase de una mujer que no me pudiera corresponder y como si eso fuera poco…— el pellirrojo tragó saliva nerviosamente — Me deseó que no se me pare con nadie más… ¿lo puedes creer??? — exclamó un azorado Patrick.
Matt dejó de contener la carcajada… rio tanto que hasta le saltaron lágrimas mientras Patrick lo miraba con seriedad, casi como si le hubiera dicho que lo afectaba una enfermedad terminal.
—Ay por favor… te juro que hacía mucho que no me reía así…jajajaja
—Pues a mí no me hace ninguna gracia…— respondió con ofensa el pelirrojo.
—Pero Pat, es una estupidez, algo que dicen las mujeres cuando se enoj
—NO SE ME VOLVIÓ A PARAR CON NADIE MÁS… — espetó Patrick y se levantó furioso, y fue caminando con paso firme hasta la ventana de su apartamento lujoso, dándole la espalda.
—Puede pasar… estás bajo el efecto de la sugestión hermano, no debes permitir que te afecte lo que dijo Diane… — murmuró el otro sin saber que las desgracias para su amigo solo acababan de empezar…
Poco después, su apartamento se inundó, y lo tuvo que dejar mientras lo arreglaban e irse a un hotel… en el hotel, le dieron la única suite que tenía goteras sin saber, y cuando lo cambiaron de suite entraron ratas…ya la tercera vez, se tapó el baño, pero Patrick se rehusó a cambiarse nuevamente de habitación y no quiso probar en otro hotel. Solo por si acaso las desgracias continuaban.
El día crucial del juicio en el que era litigante chocaron su auto, por ende, llegó tarde a sus alegatos, y perdió el juicio más importante del año… y así también perdió una cuenta importante para el estudio de abogados… ya que su cliente los abandonó luego de que perdiera su caso...de millones de dólares.
Finalmente, dos de sus socios y amigos del bufete tuvieron una especie de intervención con él.
En su oficina, un par de semanas después.
—Patrick, sabes que eres una pieza fundamental del despacho…— dijo Lionel.
—Pero esto no puedes seguir así… no sabemos qué te pasa, pero esto solo está empeorando cada vez más…— completó Robert.
—Chicos, solo es temporal, es una mala racha nomás…— se excusó él, aunque por dentro el miedo lo atenazaba… ¿y si no era una racha? ¿y si Diane le había realmente echado una maldición?
—Eres uno de los mejores, siempre los has sido…— murmuró Lionel — Por eso creemos que quizá estés necesitando un descanso… y justo nos salió un encargo de un cliente, con todo esto de la cuenta TROOPER que “perdimos” y el juicio— dijo de modo elocuente obviando mencionar los hechos desafortunados que no se detenían en la vida de su colega y amigo aunque no lo dijo — , no pudimos hablarlo contigo…
—Entiendo… quieren que me tome unas vacaciones…— dijo Patrick resignado y suspiró … quizá ir a la costa oeste le haría bien, podría visitar a la familia, ver a sus sobrinos…pensó con total ingenuidad.
—Sí y no…— respondió Robert mirando a Lionel cómplice.
Lo que el duende pelirrojo con pinta de leñador no sabía entonces, era que el destino le tenía preparado algo diferente… muy muy diferente a la costa oeste.
—De hecho, queremos que vayas a Boston, Salem más precisamente…— finalmente reveló Robert.
Patrick miró a uno y otro como si estuvieran locos…Salem era un pequeño lugar atractivo, quizá turístico, pero no había nada para hacer allí salvo que te gustaran las brujas y ese tipo de folclore que no era para nada del gusto del pelirrojo… y mucho menos para unas vacaciones…
—¿Salem? ¿y qué demonios se supone que haga, yo, en Salem con un demonio???