PUNTO DE VISTA DE LILY.
Jadeé. Hazel asintió con los ojos tristes.
—Lo escondió muy bien. Nunca presté atención a ninguno de los guerreros, aparte de tratarlos ocasionalmente. Por eso Jennine se mete conmigo. Le dijo a todos que utilicé a James para intentar ascender en la jerarquía de la manada. Mucha gente le creyó. Aún lo hacen.
—Dios, ¡qué horrible! Lo siento mucho, Hazel —dije.
—Gracias. Y Lily, juro que no es lo que estoy haciendo aquí. Solo… solo pensé que podrías necesitar una amiga. La Diosa sabe que yo podría necesitar una. Yo…
Levanté la mano para detenerla y sonreí. —Hazel, nunca percibí ninguna señal de que me estuvieras usando. Y sí, necesito una amiga. Es difícil llegar a una nueva situación y un nuevo hogar sin tener a nadie. Me alegra que me hayas hablado hoy y me alegra considerarte una amiga.
—También me alegra considerarte una amiga —sonrió ella.
—Y como tu amiga, voy a hacer algo por ti. No me preguntes que —dije mientras ella abría la boca, —Solo sabe qué voy a cuidar de ti. Y para eso, necesito ir a ver a Dimitri.
Hazel parecía nerviosa ahora. —Oh… ¿De acuerdo?
Le acaricié la mano en la cama. —No te preocupes por nada.
Con eso, salí de la cama y me dirigí a la puerta, diciéndole a Hazel que podía quedarse todo el tiempo que quisiera. Una vez en el pasillo, me detuve a escuchar si Dimitri estaba en su habitación. Silencio. Entonces, su oficina. Supuse, al menos. Una de estas puertas debía ser. Paseando frente a cada puerta, me detuve a escuchar y también a intentar captar su olor. Hasta que llegué a la puerta con una placa que decía "OFICINA DEL ALPHA". Bueno. Eso era bastante obvio, en retrospectiva. Reuniendo mi coraje, giré el pomo y abrí la puerta.
Dimitri estaba sentado detrás de un gran escritorio de roble, con papeles esparcidos por todas partes y una laptop abierta a su izquierda. Levantó la cabeza cuando entré y cerré la puerta detrás de mí. Tomándome un segundo para echar un vistazo, observé su oficina en su conjunto. Tenía estanterías llenas de libros gruesos detrás de él. Algunas imágenes colgaban de la pared, más como las obras de arte que estaba admirando antes. Un cómodo sofá n***o estaba colocado contra la pared a mi derecha, pero supuse que no lo usaba mucho. Estaba impecable, sin ninguna marca. Las paredes eran de un gris oscuro y la moqueta era negra. Muy viril.
—¿Alguna vez has oído hablar de llamar a la puerta antes de entrar?
Mi atención volvió a mi Alpha. Estaba molesto, eso estaba claro. Lo que sea.
—Sí, lo he hecho —respondí con desdén.
—Bien. La próxima vez, hazlo.
—Necesito hablar contigo.
—Sí, lo he notado. ¿Qué quieres? —Se recargo en el respaldo en su silla y, por primera vez, noté lo rudo que lucía. Su cabello estaba desordenado, como si se hubiera pasado las manos por él. Su camisa estaba arrugada y tenía el comienzo de barba en la cara. En realidad, se veía increíblemente atractivo, pero no iba a señalar eso. En su lugar, tomé asiento frente a él y crucé las piernas. No era de los que andaba con rodeos normalmente, así que decidí ir directo al grano.
—¿Sabías que tu guerrero principal estaba abusando de uno de los miembros de tu manada? —Pregunté sin rodeos.
Su mandíbula cayó ligeramente. Claramente, eso no era lo que esperaba cuando irrumpí en su oficina.
—¿Qué? —Preguntó.
—Tu guerrero principal, James. Manipuló a un m*****o de la manada para dormir con él y luego la rechazó, y empezó a propagar rumores sobre ella.
La mandíbula de Dimitri se tensó. —Estás hablando de Hazel.
—Sí —respondí.
—Estoy bien informado de los rumores. No hay mucho que se diga en mi manada que no escuche.
—De acuerdo. Entonces, ¿qué vas a hacer al respecto?
—¿Disculpa?
—¿Vas a hacer algo al respecto, no?
—Eso ocurrió hace meses.
—¿Y qué?
Se levantó de su escritorio. —Así que… incluso si lo que dices es verdad, no puedo hacer mucho al respecto. Ella nunca presentó ninguna acusación de abuso. Y además de eso, el asunto está cerrado.
Ahora fue mi mandíbula la que cayó. ¿Estaba hablando en serio en este momento?
—¿Estás bromeando? —Ríe sin humor. —¡Está lejos de estar cerrado! —Le hice el gesto del entrecomillado.
—Mira —Se pellizcó el puente de la nariz y suspiró. —Estoy extremadamente ocupado. Y, genial, encontraste una amiga. Pero ¿alguna vez te detuviste a considerar que tal vez ella no te contó toda la historia? ¿O siquiera una parte de ella? ¿Te detuviste a considerar que tal vez mintió?
Mi enojo explotó con sus palabras. Me puse de pie y lo miré furiosa.
—¿En serio? ¡No mintió! ¡Solo quieres pasar el asunto por alto porque no quieres castigar a ninguno de tus preciosos guerreros! Dime, si Hazel hubiera venido a ti hace meses, ¿hubieras hecho algo al respecto? —
—Claro que... —interrumpí.
—¡Mentira! —Casi grité. —No lo habrías hecho por la persona en cuestión y su rango. Tampoco ayuda que sus amigotes lo hayan respaldado. Habrían sido sus palabras contra las suyas, y eso hace que su palabra no valga nada. ¡Especialmente dada su jerarquía! ¿Por qué pondrías en peligro la reputación de tu guerrero principal por una simple Omega? No lo habrías hecho. Y en cuanto al asunto que está cerrado, claramente no lo está. ¡Sigue siendo molestada y acosada hasta este día! Principalmente por tu novia, ¡debo añadir! —Sus ojos se abrieron de par en par ante mi estallido, pero se estrecharon cuando mencioné a Jennine.
—Ella no es mi novia —dijo entre dientes.
Me burlé. —Deberías intentar decírselo algún día.
—Así que ese es el verdadero problema, ¿no? ¿Viniste aquí a gritarme porque estás celosa de que haya dormido con alguien antes que tú?
Este hombre me hacía querer arrancarme el pelo de la frustración.
—No estoy celosa. No me importa con quién hayas dormido. Vine aquí solo por un motivo, y es porque estoy totalmente en desacuerdo con lo que James le hizo a Hazel. ¿Te has detenido a considerar que él podría haberlo hecho con otras chicas también?
Arrojar sus palabras de esa manera lo hizo detenerse por un minuto. Lo que sea que iba a decir ya no aplicaba claramente, y aparentemente le había dejado sin palabras por un momento. Finalmente, habló de nuevo.
—No es como si la hubiera violado. Ella estaba dispuesta.
—No lo estaba. Le dijo que no estaba lista, que quería esperar para ver si eran compañeros. Él la manipuló coqueteando con otras mujeres delante de ella, hasta que finalmente se rindió. La trajo a este piso, a mi habitación. Ella me dijo que él no fue muy considerado, pasando por alto que era su primera vez. Puede que estuviera dispuesta, pero eso no hace que lo que haya hecho esté bien. —Escupí.
—¿James la trajo aquí?
Asentí. —Mientras estabas fuera de negocios.
Su rostro se oscureció. —Necesitaré hablar con ella. Necesito escuchar esto de ella, no de ti. Si ella quiere presentar una queja formal, ella es la que debe presentarse.
—De acuerdo. —Encogí los hombros.
Permanecimos en silencio. Un silencio incómodo. No sabía qué hacer ahora y parecía que él tampoco. Por supuesto, eligió romper el silencio siendo un idiota.
—No pienses que puedes venir aquí cuando quieras a gritarme. No tolero la falta de respeto.
—Correcto. No de mí, al menos. Solo de los hombres en tu manada.
Lo siguiente que supe, estaba apoyada contra la pared, sus manos a cada lado de mi cabeza, su rostro a centímetros del mío.
—¿Qué dijiste? —gruñó.
Nerviosismo se acumuló en mi estómago y mis manos empezaron a temblar. Pero a pesar de eso, alcé mi mentón desafiante y encontré su mirada.
—Me escuchaste —dije.
—Escúchame, y escucha bien. Puedes ser mi compañera y esposa, pero eso no significa que puedas faltarle el respeto a mi manada o a mí. Tal vez James sea un idiota, pero es uno de muchos hombres en esta manada, y no todos son iguales. No difamarás a todos basándote en tu opinión de uno solo. Y hasta que algo sea probado, es solo tu opinión.
—Ser tu compañera me hace ser Luna de esta manada. Como Luna, es mi trabajo cuidar de los miembros de la manada. No me quedaré de brazos cruzados si uno de ellos está siendo maltratado.
Ante mis palabras, algo en sus ojos cambió, alguna emoción salió a la superficie. Parpadeó y antes de que pudiera descifrar qué era.
—De todos modos, esperarás hasta que haya investigado el asunto. No quiero que hables de esto hasta que lo haya hecho.
—... De acuerdo.
Dimitri buscó en mi rostro, buscando alguna señal de que incumpliría mi palabra. Su aliento acarició mi rostro, su olor me abrumaba. De repente, el ambiente cambió. Su mirada pasó de buscar a trazar mis rasgos, posándose en mis labios. Estaría mintiendo si dijera que su cercanía no me afectaba también. El vínculo de pareja no era tan fuerte entre nosotros aún, ya que no me había transformado por completo. Sabía que sería mucho más fuerte después. Parte de mí se preocupaba por eso, porque aún no estaba segura de Dimitri en absoluto. No estaba lista para estar cerca de él, aún no. Ahora era bastante fácil ignorarlo y estar lejos de él. Pero pronto, demasiado pronto, el vínculo empezaría a afectarnos más a ambos, haciéndonos querer sucumbir a nuestros deseos más básicos.
Dimitri se acercó y me sorprendí. ¡¿Iba a besarme?! ¿Ahora? ¡Después de una pelea! A pesar del shock, no encontré en mí misma la capacidad de moverme o apartarlo. Mis ojos se cerraron cuando se acercó aún más. Otro centímetro…
*Toc toc toc* ––el sonido de la puerta nos interrumpía.