Fantasías inesperadas e innecesarias

1258 Palabras
Cuando menos se lo imaginaron, la cena terminó. Alexa tuvo que llamar a su chofer, por fortuna, el hombre no se tardó mucho en llegar, pues avisó con tiempo que se había quedado esperándola en el auto ese par de horas que le tomó cumplir su reunión con Nikolai en aquel lujoso restaurante donde la cena resultó salir de maravilla. En el fondo, Alexa agradeció que así hubiera sido, pues de lo contrario, no estaba segura de qué podría haber pasado más cosas que pudieran haber sido fuera de lo común para ella y Nikolai. Alexa no quería comprometerse, y aquella cena le había dejado mucho que pensar acerca de las verdaderas intenciones de Nikolai, y prefería marcharse ahora, que tener que quedarse más tiempo para averiguarlo. — Alexa — le llamó Nikolai antes de que ella saliera del restaurante para subir al auto porque su chofer ya había llegado. Alexa se giró para mirarlo. Ver a Nikolai frente a ella, vestido tan elegante, y después de haberlo conocido así fuera un poco más con esa cena que, aunque no quisiera aceptarlo, terminó siendo bastante agradable, Nikolai le resultaba ser un hombre irresistible, pero en este momento, Alexa no tenía cabeza ni tiempo para pensar en una relación. — Por favor, cuídate mucho. No olvides todo lo que hablamos esta noche, muchas gracias por haber venido y haber aceptado mi invitación. ¿Nos vemos en la oficina el lunes? — dijo Nikolai con una amabilidad tan natural que para Alexa fue como si hubiera visto un fantasma porque le causó miedo. Alexa tuvo intenciones de sonreír, porque aquel gesto de su parte fue diferente a cómo había estado portándose desde que se conocieron por primera vez en su oficina, sin embargo, ella se resistió, a pesar de que hayan ganado un poco de confianza durante la cena, eso no quería decir que ella debía de bajar la guardia, al contrario, ella debía seguir cuidándose, mantenerse alerta, una nunca sabía, pero en cuanto le diera confianza a un hombre, sea quién fuera, casi siempre una terminaba traicionada, de cualquier forma que fuera, entonces, ella debía mantenerse firme ante sus pensamientos y posiciones para después no terminar lastimada. — Sí, nos vemos el lunes en la oficina. Pásate por mi cubículo para compartir un café juntos y revisar el trabajo que tenemos pendiente para echar a andar la empresa. ¿Eso está bien para ti? — Alexa sintió como su boca se movía sin pedirle permiso antes de hacerlo. Pero lo dicho ya estaba dicho, y Nikolai la estaba mirando con una sonrisa. — Sí. Estaré encantado de cumplir con esa cita el lunes temprano — Nikola respondió con seguridad. Simplemente, Alexa asintió, y salió del restaurante antes de que Nikolai pudiera seguir entreteniéndola. Alexa subió al auto, y de inmediato, el chofer supo que tenía que dirigirse en dirección hacia el apartamento de su jefa. Alexa se despidió de su chofer, avisándole que se fuera a descansar ese fin de semana con tranquilidad porque no iba a necesitar de sus servicios, ella no planeaba salir de su apartamento a ningún lado, por tanto, si llegaba a necesitar la más mínima cosa, lo más seguro es que terminaría pidiendo a domicilio o yendo en Uber al lugar para no molestarlo. El chofer le agradeció, le deseó un buen fin de semana, y le prometió que el lunes estaría allí esperándola a la misma hora para llevarla a la empresa. Alexa subió a su apartamento, sintiéndose más tranquila de saber que estaba en casa, y que nada ni nadie la molestaría. Por lo pronto, subió por el ascensor, y al entrar en su apartamento, cerró la puerta, se quitó los tacones fastidiosos que ya le cansaban sus pies, y luego, en lugar de irse a cambiar de ropa para ir a la cama, prefirió acercarse a la cocina, y abrir una botella de vino que tenía guardada y esperándola desde hace mucho tiempo. Alexa sacó una copa de vino y se sirvió. Bebió y bebió hasta que, finalmente, a causa del sueño, terminó por irse a dormir, sintiéndose tambaleante de un lado para el otro, su cabeza le dolía, y le costaba un poco de trabajo mantenerse firme y con los ojos abiertos. Cayó en la cama, sin cambiarse de ropa, se quedó profundamente dormida. Al día siguiente, despertó a las once de la mañana, el calor estaba siendo muy insoportable, y ella sentía que su cabeza iba a explotarle como si alguien hubiera puesto una bomba dentro. Trató de mantenerse firme mientras caminaba hacia la ducha, ella sabía que necesitaba sentir el agua tibia de la ducha caer sobre su cuerpo para reaccionar, y así lo haría, si es que no tropezaba en el intento. Pero entonces, pudo lograrlo, se quitó la ropa, y se metió a la ducha, en cuanto la abrió, dejó caer el agua tibia por su cuerpo, sus manos jugueteaban con el jabón que agarró para lavarse el cuerpo, pronto cerró los ojos, y en ese momento, imágenes alternas a la realidad comenzaron a aparecerse en su cabeza. En aquellas imágenes, ella se veía a sí misma acercarse a alguien, era un hombre, el hombre estaba completamente desnudo, y se metía a la ducha de su apartamento para acompañarla a ducharse, sin embargo, cuando Alexa se acercó para besarlo después de que el hombre la agarrara por la cintura y la acercara a él, su cuerpo se paralizó al saber que se trataba de Nikolai. Nikolai la miraba con ojos de puro deseo. Y ella tampoco podía mentir, ella también estaba deseosa de él. Pero a pesar de que su cuerpo se ha paralizado con verlo a él y de esa manera justo frente a ella y tratándola así, ella decidió seguirle el juego, la tensión s****l entre ambos era evidente, se percibía en el aire y era una situación con la que debían de terminar. Entre ambos no se decían nada, era como si no pudieran hablar. Solo se escuchaba sus respiraciones agitadas y el ritmo de sus corazones que se aceleraban por culpa del momento. Sin embargo, ella reaccionó. Alexa despertó de esa fantasía, sin darse cuenta de que estaba tocándose más de lo normal. No podía. No debía hacerlo. Ella no podía permitir que su mente le jugara con esos malos y arriesgados pensamientos frente a Nikolai, quien, hasta el momento, era solamente un rival y también un compañero de trabajo del que no podría deshacerse tan fácilmente de su vida. Alexa decidió regresar a hacer lo que hacía, no debía dejar que su mente la engañara y al mismo tiempo terminara por manipularla. Terminó de bañarse, luego salió de la ducha, parece ser que su fantasía ardiente y s****l terminó por quitarle el dolor de cabeza tan fuerte que sentía. Entonces, mientras buscaba en su vestidor que ponerse ese día, aunque quería pasar desapercibida con solamente ponerse ropa deportiva, Alexa tomó la decisión de que no debía quedarse encerrada en casa, y mejor, decidió que esa mañana de sábado tan calurosa era el momento perfecto para salir a caminar, aprovechando que estaba sola, y que su hermano se había mudado a Moscú para acompañarla y no dejarla sola con el trabajo tan pesado que podía ser tomar las riendas de la empresa de su padre, Alexa creyó que una visita familiar anunciada sería justo lo que ella necesitaba para respirar y despojar su mente. Pasar tiempo de calidad con sus sobrinos, que eran apenas unos niños, sería una gran terapia para ella.
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