En ese caso, Asuna no podía quejarse. Siempre que luchaban contra un monstruo, Kirito atacaba primero usando una habilidad de espada; luego se cambiaban y ella utilizaba un ataque normal para que luego él lo rematara con una habilidad propia. Con ese orden, era normal que Kirito obtuviera más experiencia, ya que siempre era el objetivo. Y dado a que él atesoraba más conocimiento, experiencia y técnica, era obvio que asumiera ese papel en vez de Asuna. — Hummm... –murmuró, incapaz de aceptar la realidad de ese hecho. Al final Kirito optó por dedicarle unas palabras de apoyo: — V-vamos... Ya casi estamos cerca del punto donde un nivel apenas marca la diferencia... Y ambos estamos dentro del margen de seguridad, así que no deberías estar preocupada. — Hummmmm... –dijo ella mientra

