Mía. Las fans no dejaban de acosarme fuera de mi departamento, a tal punto de que había decidido no salir más de mi casa hasta que todo se calmara, pero era imposible, pues ellas nos exigían a Aiden y a mí dar declaraciones respecto del romance que supuestamente teníamos. Me sentía atada de manos, por la sencilla razón de que Nathan no dejaba de insistir en que la única solución a esto era darle en el gusto a todas nuestras lectoras y confirmar un romance entre ambos. Y las últimas palabras que Aiden había dado tampoco ayudaban mucho, pues había dejado una puerta entreabierta, la cual todo el mundo había interpretado como que sí existía un posible romance entre ambos. —Es la segunda noche que han acampado afuera —dice Melany a mi lado, mientras ambas mirábamos por la ventana la locura

