La semana después del compromiso es una de las más difíciles de mi vida. Trato de concentrarme en mi trabajo, de cumplir cada tarea como si nada hubiera pasado entre Magnus y yo, pero mi corazón sigue roto, y mi mente no para de regresar a aquel momento en el evento, cuando nuestras miradas se cruzaron. Hay una parte de mí que sigue esperando que él lo arriesgue todo por lo que compartimos. En la oficina, Magnus vuelve a ser el jefe frío y distante que conocí el primer día, como si nunca hubiéramos cruzado esa línea. Pero en cada silencio entre nosotros, en cada cruce de miradas, siento que algo está contenido, algo que ninguno de los dos se atreve a decir. Una tarde, después de una reunión interminable, Magnus se queda en la sala de juntas mientras todos los demás se retiran. Me quedo r

