Me despierto temprano en la mañana, respiro y siento algo cálido en mi espalda, quiero girarme pero la mano de Jorge me tiene prisionera. - Jorge... - Digo bajito, al ver que no responde me acerco más a su cuerpo, pegando el mío hacia él. Se siente tan rico despertar así, me encanta saber que mi esposo duerme plácidamente a mi lado, de pronto abro los ojos y veo a una chica de cabello claro y ojos cafés mirándome con un rostro de odio. Asustada me levanto y abro los ojos, diablos, fue un sueño, o más bien, una pesadilla. La chica solo es producto de mi imaginación y al mirar mi cama me doy cuenta de que Jorge ya no está. Estoy sola. Si, me duele que se haya ido así, pero sé muy bien que no podía quedarse, el divorcio es inminente y debemos separar nuestros caminos. Me levanto y salgo

