Cuando llega a buscarme al lugar en el que el Uber me dejó, se baja del auto y su sonrisa es grande al verme. Es agradable saber que me mira con cariño pese a todo lo que Lucía dijo y bueno, lo que yo hice. - ¿Cómo estás? - Me dice y me abraza. - Jorge... - Las palabras se atoran en mi garganta, quiero decir tanto y quiero hacer tanto en este momento, sé que son las hormonas del embarazo y que, quizá estoy un poco loca también, pero Javier no mueve mis hormonas tanto como Jorge lo hace. Dios, un beso no te mata, ¿cierto? Me separo de Jorge y abro la puerta de mi casa, si, aquella casa en dónde vivía con mis padres antes de que ocurriera el accidente, pese a lo que me imaginé, la casa está pulcra y especialmente adecuada para vivir. - ¿Porqué...? - Intento pero no doy con las palabr

