Estoy despertando en mi cama, no sé en qué momento llegué aquí, no tenía idea de que me había quedado dormida. Jorge me tuvo que haber traído porque lo último que recuerdo era la conversación que tuvimos en el Lincoln. Intento moverme pero la mano de Jorge está en mi vientre, esto podría ser algo a lo que me acostumbre, despertar con él siempre así, es algo de otro mundo. Me muevo para girarme y quedar frente a frente, él está durmiendo, sus labios están ligeramente separados y mis ganas de besarlo sólo crecen, me acerco un poco más y puedo sentir su cálido aliento que huele a menta en mi rostro, sólo un poco más y mis labios llegan a rozarlo, cuando al fin lo toco, mi piel siente una extraña corriente eléctrica que me deja aún más extasiada. Lo beso, sí, ligero, suave pero lo beso, y e

