Han pasado algunas semanas desde que Jorge se apareció, no ha vuelto a visitarme y tampoco quiero que lo haga, mi vida con él ya no puede ser, tengo 4 meses de embarazo, estoy feliz de ser mamá y me siento realizada en muchas cosas, lo único malo es que he estado gastando los últimos ahorros que me quedaban pero ya veré cómo lo superaré. - Dalia, voy a comprar. - Dice Javier tomando una lista de cosas que nos faltan para la casa. - Está bien. - Le digo sonriente mientras él besa mi frente y me encanta que lo haga, me hace sentir protegida, lo único malo es que me deja sola, no hay nadie más aquí, pero bueno, tengo aún mucho que hacer. Termino de ordenar algunas cosas cuando alguien toca la puerta, a Javier siempre se le quedan las llaves, debe venir por ellas. Me acerco a la puerta y

