La preocupación de Sarah había sido en vano. No se había caído, Tess no había puesto un pie mal y tampoco lo había hecho la potra que estaba guiando. El ritmo había sido lento todo el camino desde el prado hasta los corrales y les había llevado cerca de dos horas llegar allí, parando de vez en cuando para dejar que los jóvenes caballos miraran alrededor y olfatearan diferentes cosas y reunieran su valor para pasar por encima de las zanjas, vadear a través de arroyos poco profundos, atravesar puertas, pasar por delante de los toros sin tener miedo. Una vez que estuvieron a salvo en los corrales, Nick cerró la puerta, encerrando a los dos jóvenes caballos dentro del pequeño corral, mientras que aflojaba las cinchas de Tess y Boss y los ataba a la valla, a la vista de los dos jóvenes. "Cog

