A pesar de que había desayunado con él, la presencia dominante de Nick hizo que su aliento se le atascara en la garganta y que su vientre enloqueciera. La cabina del tractor se sentía demasiado pequeña con ambos ahí, y el aire era demasiado denso para respirar. Había una cualidad mágica en él que ella no podía distinguir; la tranquila confianza que él irradiaba le hacía sudar las palmas de las manos y le subía el calor al rostro con excitación cada vez que la miraba de reojo desde debajo de su sombrero. Ella había salido con muchos chicos antes, muchos chicos sexys, pero ninguno de ellos había tenido el efecto que Nick tuvo en ella. Se sentía nerviosa, casi tímida, como si necesitara impresionarlo, pero no estaba segura de por qué. Aunque insistió en que eran un equipo, tomó el mando tan

