Capitulo 35

1072 Palabras
Después de unos días, yo recorría Israel buscando a Caín y Salomón. John ya había llevado a todos al palacio y también hizo unas cosas que le pedí. Aixa, después de partir de aquí, tras mi muerte, jamás volvió. Así que fue a nuestra habitación habitual y se recostó a llorar. Sus manos empezaban a temblar; ella ya sufría la abstinencia por el alcohol. Así que se dio otra inyección con la fórmula combinada y se durmió llorando. Amanda, después de ser tratada de borracha, estaba molesta con todos, pero feliz de ver a su bebé bien, jugando con los demás niños. Katherine estaba molesta por recibir la fórmula antes que Aurora, pero no se apartaba de ella. Adams también estaba molesto; él no recibió la fórmula, aunque el maldito estaba feliz por los cambios en Katherine. Arthur dijo que luego le daría una fórmula. Unos momentos después de almorzar, un avión llegó de Macedonia. Solo los pilotos llegaban con varios cachorros y su madre al palacio. Si la loba que Arthur convirtió llegaba con sus primeros cachorros, había unos seis de ellos. James olvidó darle a la loba su anticonceptivo, así que tuvo los cachorros. Sin embargo, Cancerbero se quedó con James hasta que él volviera. Cancerbero jamás obedeció a nadie del palacio y Macedonia, más que para comer y moverse. Al separarlo de los niños, junto a mi muerte, él siempre parecía estar muy triste. Al ver llegar a la loba y sus cachorros, todos los niños corrieron por ellos. La loba era muy amigable; Arthur se encargó de educarla bien y James se ocupó de que ella siguiera las reglas. Así que dejó que los niños jugaran con sus cachorros. **** En una colina alejada de la ciudad, una pequeña cabaña se dejaba ver. Yo resoplé antes de revisar el lugar; sabía que no era bien recibido y que me esperaba una gran represalia al entrar. No sé por qué solo perdió la cabeza unos días, no era para tanto. Después de revisar, entré a la cabaña; al entrar, Caín me atacó de inmediato. Él ya tenía las tres fórmulas del fruto, así que era muy rápido y fuerte. Salomón le había dicho que yo no había usado la fórmula, así que pensó que vencería fácil. Sin embargo, yo bloqueé su golpe y una pelea a toda velocidad empezó. Yo reía mientras él atacaba y decía: "Qué lento, aprendiste bien desde la última vez, pero aún no tienes iniciativa ni criterio. Belcebú pelea bien y es más rápido, tendrás que mejorar mucho". Él resoplaba; luego se cansó de atacar y volvió a sentarse. Estaba agitado, así que después de sentarse y recuperar el aliento, dijo: "Yo no voy a pelear; Salomón está en ese, tubo sácalo y lárgate". Yo resoplé, saqué a Salomón, que estaba muerto. Al sacarlo y dejarlo respirar, él volvió y dijo: "Maldito, me dejaste morir un año entero antes de venir por mí". Yo sonreí y respondí: "Eres un inútil; no debiste confiar en él". Caín resopló y dijo: "Váyanse de una vez". Al oírlo, giré para marcharme mientras decía: "Como quieras, quizás si detenemos a ese idiota tengamos el perdón de Dios, pero tú seguirás aquí por siempre". Él se quedó pensando y dijo: "¿Crees que al fin me dejé morir si los ayudo?". Yo resoplé y dije: "No lo sé, tal vez sí, tal vez no, pero quedarte quieto de seguro no ayudará. Al menos ayuda y sirve para algo, gánate el perdón". Luego de hablar, Salomón y yo salimos del lugar. Él se levantó y nos siguió. Me miró y dijo: "Si encuentras la forma, me lo dirás". Yo asentí y nos fuimos. (No sé si sabrán la otra parte de la historia de Caín y Abel. Se las resumiré; el librito no lo dice, pero la otra parte de la historia dice que Caín no asesinó a Abel por celos o envidia. La otra parte de la historia dice que Caín asesinó a Abel porque él hablaba con Lucifer creyendo que era Dios. Se dice que Caín lo asesinó para salvar su alma de la perdición, sacrificando la suya. Claro que Dios lo marcó como premio para que nadie se atreva a tocarlo. También lo castigó por asesinar, expulsándolo del paraíso. Es por eso que Caín se suicidó y fue al infierno, donde fue rescatado por el serafín Khamael, y ahora vaga por el mundo, triste y solo, queriendo morir cada día.) **** En el palacio, unos días después, mientras Karima pensaba, Aixa llegó a ella y la abrazó. Karima sonrió y dijo: "Tía, no necesito tu lástima; me alegra verte bien". Aixa, con unas lágrimas en sus mejillas, dijo: "Lo siento mucho, sé que lo extrañas y yo te dejé sola con dos mujeres que apenas conocías. A pesar de ser tus madres, siempre estuviste conmigo; perdóname por ser una inútil, como decía ese maldito". Karima sonrió al oírla y dijo: "Deberías llamar a Vincent; él no llegó, está muy molesto contigo, al igual que Paúl. Ellos también sufrieron mucho, aunque Wendy es dura, es más sensible que nosotros". Aixa asintió al oírla. Luego, Jack y los demás llegaron. Jack bromeó con Aixa y dijo: "Te ves bien, es bueno tenerte de vuelta. ¿Estás lista para agradecerle a tu salvador? Él fue bueno al saltar por ti". Aixa resopló y dijo: "No tan bueno; el maldito presionó y acarició mis pechos mientras caíamos, luego me empujó desde mis pechos. No sé quién es, pero lo golpearé cuando lo sepa". Todos empezaron a reír después de oírla. **** En estos días le enseñé a Caín a usar su imaginación. Él no peleaba mal, pero seguía cada técnica al pie de la letra, y todo el que las conocía podría evitar sus ataques. Claro que nadie más que Salomón, Belcebú y yo podríamos ganarle por su fuerza y velocidad, pero él debía aprender. Después de enseñarle, le pasé el anillo de la sabiduría. Él se negaba y decía: "No voy a usar eso, no quiero ser estéril". Yo resoplé y dije: "Caín, dices que quieres morir, ¿para qué quieres esa cosita? De todas formas, solo serás estéril si revives a alguien". Él sonrió y dijo lo típico que decimos los hombres: "Cuando vaya a morir, quiero morir como hombre, oíste". Salomón y yo reíamos al oírlo. Tómenlo como quieran, pero todavía existen esos hombres que aman su hombría.
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